
Antonio María Gianelli nació el 12 de abril de 1789 en Cerreta, en la región de Liguria (Italia), en una familia de campesinos pobres que trabajaban tierras arrendadas. Gracias a la ayuda de una noble benefactora pudo estudiar en el seminario de Génova, donde destacó por su inteligencia y su constancia. Fue ordenado sacerdote en 1812 y pronto se hizo conocido como predicador, profesor del seminario y confesor.
En 1826 fue nombrado arcipreste de Chiavari, donde desplegó una intensa actividad pastoral. Allí fundó en 1829 la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, destinadas a la educación de niñas y al cuidado de enfermos en hospitales y asilos, y también una sociedad de sacerdotes, los Oblatos de San Alfonso, para predicar misiones populares y formar al clero. En 1838 fue nombrado obispo de Bobbio, una diócesis pequeña y pobre, que recorrió entera; se preocupó especialmente por la formación y la santidad de sus sacerdotes, organizó misiones y sínodos, y vivió con gran austeridad.
Murió de tuberculosis en Piacenza el 7 de junio de 1846. Pío XI lo beatificó en 1925 y Pío XII lo canonizó el 21 de octubre de 1951. Por su firmeza fue llamado «el santo de hierro». Sus restos se veneran en la catedral de Bobbio. Su congregación de religiosas, conocidas como Hermanas del Huerto, se extendió muy pronto a América del Sur, y hoy tiene una presencia importante en Argentina, Uruguay, Brasil y otros países.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.