
Profeta Isaías
Isaías, hijo de Amós, es uno de los grandes profetas de Israel y uno de los autores bíblicos más citados por la tradición cristiana. Vivió en Jerusalén en la segunda mitad del siglo VIII antes de Cristo, durante los reinados de Ozías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. Su vocación, narrada en el capítulo sexto de su libro, tuvo lugar en el templo, en una visión de la santidad de Dios ante la que se reconoció hombre de labios impuros.
Fue un consejero exigente de los reyes en tiempos de grandes amenazas: primero la guerra con Siria y el reino del norte, y después la presión del imperio asirio, que culminó con el asedio de Jerusalén por Senaquerib en el año 701 antes de Cristo. Isaías insistía en que la seguridad del pueblo no estaba en las alianzas políticas sino en la confianza en Dios, y denunciaba con dureza la injusticia social y el culto vacío. Sus oráculos sobre el Emmanuel, el niño nacido de la joven, y sobre el rey descendiente de David que traería la paz, fueron leídos por los cristianos como anuncios de Cristo.
El libro que lleva su nombre reúne también profecías posteriores, entre ellas los cantos del Siervo de Yahvé, muy presentes en la liturgia de Adviento y de Semana Santa. Según una antigua tradición judía, murió mártir bajo el rey Manasés. Las Iglesias orientales lo celebran el 9 de mayo.
Oración
Himno
¡Columnas de la Iglesia, piedras vivas! ¡Profetas de Dios, grito del Verbo! Benditos vuestros pies, porque han llegado para anunciar la paz al mundo entero.
De pié en la encrucijada de la vida, del hombre peregrino y de los pueblos, llevais agua de Dios a los cansados, hambre de Dios lleváis a los hambrientos.
De puerta en puerta va vuestro mensaje, que es verdad y es amor y es Evangelio. No temáis, pecadores, que sus manos son caricias de paz y consuelo.
Gracias, Señor, que el pan de tu palabra nos llega por tu amor, pan verdadero; gracias, Señor, que el pan de vida nueva nos llega por tu amor, partido y tierno. Amén
Cristo ha constituído a unos, apóstoles; a otros profetas, a otros, evangelistas; a otros pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los fieles, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. (Ef. 4, 11-13 )
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.