
Damián Furcheri nació a comienzos del siglo XV en Perti, una pequeña localidad cercana a Finale, en la costa de Liguria, no lejos de Génova (Italia). Algunos relatos tardíos, que deben leerse como tradición piadosa, cuentan que de niño fue raptado y que una luz prodigiosa permitió encontrarlo. Siendo todavía joven ingresó en la Orden de Predicadores, fundada por santo Domingo de Guzmán, cuya misión principal era precisamente el anuncio del Evangelio.
Fiel a ese carisma, Damián se dedicó sobre todo a la predicación, y llegó a ser un predicador muy apreciado en Liguria y en Lombardía. Su vida coincidió con una etapa de renovación dentro de los dominicos, en la que numerosos conventos italianos adoptaron una observancia más estricta de la regla, y en la que la predicación popular atraía a grandes multitudes en las ciudades del norte de Italia.
Murió en 1484 en Reggio Emilia, donde fue sepultado. Después de su muerte se le atribuyeron numerosas gracias, lo que alimentó una devoción local que se mantuvo durante siglos. Su culto fue confirmado oficialmente en 1848, y la Orden de Predicadores lo recuerda el 26 de octubre como uno de los predicadores de la familia dominicana que dieron fruto en la Italia del Renacimiento.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.