Te Deum

El himno de acción de gracias de la Iglesia, el que se canta cuando algo grande ha salido bien.

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.

Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero,
Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú el Hijo único del Padre.
Tú, para salvar al hombre,
no rehusaste encarnarte en el seno de una Virgen.
Tú, vencida la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.

Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.

Sálvanos, Señor, con tu sangre,
y cuéntanos entre tus santos
en la gloria eterna.
Amén.

Cuándo se reza

En las grandes acciones de gracias: el último día del año, un aniversario, una curación, el final de una obra larga. Se canta en las solemnidades.

De dónde viene

Himno «Te Deum laudamus», siglo IV, atribuido a san Nicetas de Remesiana. Traducción castellana tradicional, dominio público.

Ocasiones

Para dar gracias Las de siempre

Se reza junto a

Magníficat

El cántico de María: la alegría de quien ve que Dios derriba a los poderosos y levanta a los humildes.

Se reza en estas novenas