Día 8 de 9

Octavo día — Si no se salva

  1. Oración de todos los días

    Señor, esto se está rompiendo.

    No te pido que cambie el otro.
    Empieza por mí, que es lo único que puedo ofrecerte.
    Danos una conversación de verdad
    y quítanos el orgullo de tener razón.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Génesis 13,7-11

    7 De donde vino a suscitarse una riña entre los pastores de los ganados de Abram y los de Lot. Y el cananeo y el fereceo moraban a la sazón en aquella tierra. 8 Por lo que dijo Abram a Lot: Ruégote no haya disputa entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos: pues somos hermanos. 9 Ahí tienes a la vista toda esta tierra: sepárate de mí, te ruego: si tú fueres a la izquierda, yo iré a la derecha: si tú escogieres la derecha, yo iré a la izquierda. 10 Lot, pues, habiendo alzado los ojos, miró toda la ribera del Jordán, por el camino que va a Segor, la cual era de regadío por todas partes; y, antes que asolase el Señor a Sodoma y Gomorra, fecunda como un paraíso del Señor, y como el feraz Egipto. 11 Y escogió Lot para sí la vega del Jordán, y apartóse del Oriente: y separáronse entrambos hermanos uno de otro;
  3. Meditación del día 8

    Hay matrimonios que terminan. Pedirlo por si acaso es prudencia, no derrotismo.

    Abrahán y su sobrino Lot ya no pueden vivir juntos: sus pastores se pelean y la tierra no da para los dos. Abrahán no lo convierte en una guerra. Le dice: que no haya disputa entre nosotros, somos hermanos. Elige tú: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha. Y se separan sin destruirse.

    Hay matrimonios que, pese a todo el esfuerzo, no se salvan. Pensarlo no es falta de fe ni derrotismo: es prudencia. Y si llega ese momento, todavía queda una decisión importante, que es cómo terminar. Hay separaciones que se convierten en guerras durante años, con abogados, venganzas, hijos usados como armas y familias enteras partidas en dos. Y hay otras en que, con dolor, se logra repartir, acordar y seguir siendo padres juntos.

    Si estás ahí, pide la grandeza de Abrahán: no tener que ganar. Ceder en lo que no es esencial, proteger a los hijos de la batalla, no hablar mal del otro delante de ellos, cumplir los acuerdos. Y recuerda que la Iglesia acompaña también a los separados; no estás fuera por haber llegado a esto.

  4. Petición

    Si esto se acaba, que acabe sin destruirnos
    y sin destrozar a los niños.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles,
    ruega por nuestro matrimonio.

    Sagrada Familia de Nazaret,
    sostened esta casa;
    y si no puede sostenerse, que haya paz.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.