Día 7 de 9

Séptimo día — Los hospitales del Camino

  1. Oración de todos los días

    Santiago apóstol,
    patrono de los peregrinos:

    ponme en camino en lo que tengo pendiente,
    dame fuerzas para los tramos largos
    y compañía en las etapas malas.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Génesis 18,1-8

    1 Apareciósele de nuevo el Señor en el valle o encinar de Mambre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el mayor calor del día. 2 Sucedió, pues, que alzando los ojos, vio cerca de sí parados a tres personajes; y luego que los vio, corrió a su encuentro desde la puerta del pabellón, y les hizo reverencia inclinándose hasta el suelo. 3 Y dijo: Señor, si yo he hallado gracia en tu presencia, no pases de largo a tu siervo, 4 mas yo traeré un poco de agua, y lavaréis vuestros pies, y descansaréis a la sombra de este árbol. 5 Y os pondré un bocado de pan, para que reparéis vuestras fuerzas: después pasaréis adelante: pues que tal vez por esto os habéis dirigido hacia vuestro siervo. Ellos respondieron: Bien, haz como has dicho. 6 Abraham entró corriendo en el pabellón de Sara, y le dijo: Ve pronto, amasa tres satos o celemines de harina de flor y cuece unos panes en el rescoldo. 7 Y él mismo fue corriendo a la vacada, y cogió de ella al ternerillo más tierno y gordo, y diole a un criado, que luego le tuvo aderezado. 8 Tomó también manteca y leche, y con el ternerillo cocido, se lo presentó: mientras tanto, estaba él en pie junto a ellos, debajo del árbol.
  3. Meditación del día 7

    La ruta se sostuvo con hospitales y albergues para peregrinos pobres. Hospitalidad organizada.

    Abraham está sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor, y ve llegar a tres desconocidos. No les pregunta quiénes son ni de dónde vienen. Corre a recibirlos, les ofrece agua para los pies, sombra, pan recién hecho y un ternero. El relato deja entender que en esos visitantes venía Dios mismo, y la carta a los Hebreos recordará que algunos, por ser hospitalarios, hospedaron ángeles sin saberlo.

    El Camino de Santiago se sostuvo durante siglos gracias a esa hospitalidad organizada. Monasterios, cofradías y ciudades levantaron hospitales y albergues donde el peregrino pobre encontraba cama, comida y cuidados. El antiguo Hospital Real, junto a la catedral de Santiago, nació para eso a finales del siglo XV. Hoy muchos albergues siguen funcionando con voluntarios y donativo libre.

    Piensa en cómo se recibe a la gente en tu casa y en tu parroquia. ¿El que llega nuevo a misa encuentra a alguien que lo salude? ¿El migrante de tu edificio sabe que puede tocar tu puerta? La hospitalidad no exige mucho: un vaso de agua, un nombre, una silla. Lo que exige es salir a la puerta.

  4. Petición

    Que en mi casa y en mi parroquia
    se reciba bien a quien pasa.
    Amén.

  5. Oración final

    Santiago apóstol,
    primero de los mártires entre los Doce
    y patrono de los peregrinos:
    ruega por nosotros,
    por los que caminan
    y por los que aún no se han puesto en marcha.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.