Día 2 de 9

Segundo día — Hijo del trueno

  1. Oración de todos los días

    Santiago apóstol,
    patrono de los peregrinos:

    ponme en camino en lo que tengo pendiente,
    dame fuerzas para los tramos largos
    y compañía en las etapas malas.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 9,51-56

    51 Y cuando estaba para cumplirse el tiempo en que Jesús había de salir del mundo, se puso en camino, mostrando un semblante decidido para ir a Jerusalén a consumar su sacrificio. 52 Y despachó a algunos delante de Sí para anunciar su venida: los cuales, habiendo partido, entraron en una ciudad de samaritanos a prepararle hospedaje. 53 Mas no quisieron recibirle, porque daba a conocer que iba a Jerusalén. 54 Viendo esto sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: ¿Quieres que mandemos que llueva fuego del cielo y los devore?. 55 Pero Jesús, vuelto a ellos, los reprendió diciendo: No sabéis a qué espíritu pertenecéis. 56 El Hijo del hombre no ha venido para perder a los hombres, sino para salvarlos. Y con esto se fueron a otra aldea. Tres que pretenden seguirle
  3. Meditación del día 2

    Jesús lo llamó así por su carácter: quería fuego del cielo sobre un pueblo que no los recibió.

    Jesús va camino de Jerusalén y una aldea de samaritanos no quiere recibirlo. Santiago y Juan reaccionan como lo harían muchos: «¿quieres que mandemos que llueva fuego del cielo y los devore?». Jesús se vuelve y los reprende. Y simplemente se van a otra aldea.

    Marcos cuenta que Jesús les puso a los dos hermanos el apodo de «hijos del trueno». No era un elogio, sino una forma de nombrar con cariño un defecto. Santiago tenía un temperamento que se encendía con facilidad, sobre todo cuando sentía que alguien despreciaba a su Maestro. A él le parecía celo religioso, y era rabia.

    Esa confusión sigue viva. Hay cristianos que creen que defender la fe consiste en insultar en redes, desear el mal a los que piensan distinto o expulsar a los que no encajan. Jesús responde con una frase sencilla: no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos. Si tu carácter pide fuego a menudo —en el tráfico, en casa, en las discusiones—, no te castigues hoy. Haz lo que hizo Jesús: date la vuelta y busca otro camino antes de que caiga el rayo.

  4. Petición

    Templa mi carácter,
    que a veces pide fuego.
    Amén.

  5. Oración final

    Santiago apóstol,
    primero de los mártires entre los Doce
    y patrono de los peregrinos:
    ruega por nosotros,
    por los que caminan
    y por los que aún no se han puesto en marcha.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.