Día 2 de 9
Segundo día — La enfermería de casa
Oración de todos los días
Santa Rosa de Lima,
primera flor de América:
que yo haga lo que pueda donde estoy,
como tú lo hiciste en el huerto de tu casa.Cura a nuestros enfermos
y sostén a mi familia.
Amén.Lectura del día
10 Amándoos recíprocamente con ternura y caridad fraterna. Procurando anticiparos unos a otros en las señales de honor y deferencia. 11 No seáis flojos en cumplir vuestro deber. Sed fervorosos de espíritu, acordándoos que el Señor es a quien servís. 12 Alegraos con la esperanza del premio. Sed sufridos en la tribulación. En la oración continuos. 13 Caritativos para aliviar las necesidades de los santos. Prontos a ejercer la hospitalidad.
Meditación del día 2
Recogía enfermos en una habitación de su casa: indios, viejos, gente sin nadie.
En medio de una lista de consejos, Pablo pone uno muy concreto: «prontos a ejercer la hospitalidad». No dice «cuando os sobre espacio», ni «cuando estéis preparados». La hospitalidad cristiana empezó en casas normales, abriendo la puerta.
Rosa convirtió una habitación de la casa familiar en una especie de enfermería. Allí recibía a enfermos pobres, sobre todo indígenas, esclavos negros y ancianos que no tenían a dónde ir en la Lima del siglo XVII, una ciudad con hospitales separados por castas y llenos. Los atendía ella misma, con lo que tenía. No había fundado ninguna institución; simplemente abrió el cuarto que tenía.
Casi nadie puede hoy convertir una habitación en hospital. Pero la hospitalidad tiene muchas formas: recibir unos días a un pariente que llega del campo para una operación, alojar a un migrante recién llegado mientras encuentra dónde vivir, tener la puerta abierta para el amigo que acaba de separarse. Piensa a quién dejarías entrar y a quién no, y pregúntate por qué. Ahí suele estar el límite de nuestra caridad.
Petición
Hazme hospitalario con el que no tiene dónde ir.
Amén.Oración final
Santa Rosa de Lima,
primera santa de América,
patrona de los enfermeros y de los pobres:
ruega por nosotros
y enséñanos a servir en nuestra propia casa.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.