Día 4 de 9

Cuarto día — Le dijeron que no

  1. Oración de todos los días

    Santa Laura Montoya,
    maestra y misionera:

    dame tu terquedad para lo que vale la pena,
    y respeto por la gente distinta a mí.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 4,13-20

    13 Viendo ellos la firmeza de Pedro, y de Juan, constándoles, por otra parte, que eran hombres sin letras, y del vulgo, estaban llenos de admiración, conociendo que eran de los que habían sido discípulos de Jesús: 14 por otra parte, al ver al hombre que había sido curado, estar con ellos en pie, nada podían replicar en contrario. 15 Mandáronles, pues, salir fuera de la junta: y comenzaron a deliberar entre sí, 16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres?, el milagro hecho por ellos es notorio a todos los habitantes de Jerusalén: es tan evidente, que no podemos negarle. 17 Pero a fin de que no se divulgue más en el pueblo, apercibámosles que de aquí en adelante no tomen en boca este nombre, ni hablen de Él a persona viviente alguna. 18 Por lo tanto, llamándolos, les intimaron que por ningún caso hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. 19 Mas Pedro y Juan respondieron a esto, diciéndoles: Juzgad vosotros si en la presencia de Dios es justo el obedeceros a vosotros antes que a Dios: 20 porque nosotros no podemos menos de hablar lo que hemos visto y oído.
  3. Meditación del día 4

    Muchos clérigos se opusieron: una mujer no podía ser misionera así. Siguió igual.

    Las autoridades religiosas de Jerusalén se encuentran con Pedro y Juan, hombres sin estudios, que hablan con una seguridad que les desconcierta. Les prohíben seguir predicando. Y la respuesta es sencilla: juzgad vosotros si es justo obedeceros a vosotros antes que a Dios; nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto.

    A Laura le pasó algo parecido, pero dentro de la propia Iglesia. Una mujer al frente de una misión en la selva, con ideas propias sobre cómo evangelizar: hubo clérigos y autoridades que se opusieron con dureza y la criticaron durante años. Ella siguió, con obediencia a lo esencial y terquedad en lo que creía justo.

    Muchas mujeres sostienen hoy la vida de la Iglesia: catequistas, religiosas en zonas donde no llega nadie, coordinadoras de pastoral, madres que enseñan a rezar. A menudo sin voz en las decisiones y sin reconocimiento. Rezar por ellas está bien; escucharlas y darles su lugar es lo que esta petición pide de verdad.

  4. Petición

    Da fuerza a las mujeres que sostienen obras
    a las que nadie les da crédito.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Laura Montoya,
    madre de los indígenas y maestra de los pobres:
    ruega por nosotros,
    por los maestros y por los pueblos olvidados de nuestra tierra.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.