Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 23 de marzo

  1. Oración de todos los días

    Santo Toribio de Mogrovejo,
    obispo caminante:

    que nuestros pastores conozcan a su gente,
    y yo no me quede en lo cómodo
    sin ir a ver al que está lejos.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 20,18-24

    18 Venidos que fueron, y estando todos juntos, les dijo: Vosotros sabéis de qué manera me he portado todo el tiempo que he estado con vosotros desde el primer día que entré en el Asia, 19 sirviendo al Señor con toda humildad, y entre lágrimas, en medio de las adversidades que me han sobrevenido por la conspiración de los judíos contra mí: 20 cómo nada de cuanto os era provechoso, he omitido de anunciároslo, HECHOS y enseñároslo en público, y por las casas, 21 y en particular exhortando a los judíos y gentiles a convertirse a Dios, y a creer en nuestro Señor Jesucristo. 22 Al presente, constreñido del Espíritu, voy a Jerusalén, sin saber las cosas que me han de acontecer allí: 23 solamente puedo deciros que el Espíritu Santo en todas las ciudades me asegura y avisa: Que en Jerusalén me aguardan cadenas, y tribulaciones. 24 Pero yo ninguna de estas cosas temo: ni aprecio más mi vida que a mí mismo, siempre que de esta suerte concluya felizmente mi carrera, y cumpla el ministerio que he recibido del Señor Jesús, para predicar el Evangelio de la gracia de Dios.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su fiesta. Un obispo que se pasó la vida en el camino.

    San Pablo se despide de los presbíteros de Éfeso y repasa su vida con ellos: serví al Señor con humildad, entre lágrimas y pruebas, no me guardé nada de lo que podía ayudaros, os enseñé en público y por las casas. Y ahora voy a Jerusalén sin saber lo que me espera. Lo único que le importa es terminar su carrera.

    Esas palabras parecen escritas para Toribio. Un hombre que se pasó la vida en el camino, que enseñó en plazas y casas, que tuvo conflictos con los poderosos y que murió de viaje. Juan Pablo II lo declaró patrono del episcopado latinoamericano, como modelo de lo que debería ser un obispo en este continente.

    Mañana es su fiesta. Reza por la Iglesia de América, con sus luces y sus sombras: los mártires y los encubridores, los misioneros que dieron la vida y los que se sirvieron de ella. Y pide pastores como Toribio: que caminen, que aprendan la lengua de su pueblo, que defiendan al débil y que no se encierren a gobernar desde lejos.

  4. Petición

    Santo Toribio, gracias por estos nueve días.
    Ruega por la Iglesia de América.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo Toribio de Mogrovejo,
    pastor incansable de tu pueblo:
    ruega por nuestros obispos y sacerdotes,
    por las comunidades más lejanas
    y por los pueblos que siguen siendo explotados.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.