Día 7 de 9

Séptimo día — Las fiestas del pueblo

  1. Oración de todos los días

    San Sebastián,
    soldado y mártir:
    dame tu clase de valor, el de volver a presentarse.

    Protege a este pueblo
    y a los que arriesgan su cuerpo por deber.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Deuteronomio 16,13-15

    13 Celebrarás también la solemnidad de los Tabernáculos por siete días, después de recogidos los frutos de la era y del lagar; 14 y en esta festividad celebrarás banquete tú, tu hijo e hija, tu esclavo y esclava, como también el levita y el extranjero, el huérfano y la viuda que viven dentro de tus ciudades. 15 Siete días celebrarás fiesta al Señor Dios tuyo en el lugar que hubiere escogido; y con eso tu Señor Dios echará la bendición sobre todas tus cosechas y sobre todas las obras de tus manos, y estarás alegre.
  3. Meditación del día 7

    Su día es la fiesta grande de muchos pueblos: hogueras, procesión, comida.

    El Deuteronomio manda celebrar la fiesta de las Tiendas después de la cosecha: siete días de alegría para ti, tus hijos e hijas, tus esclavos, el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda. La fiesta es para todos, también para los que no tienen tierra ni familia.

    El 20 de enero, san Sebastián es la fiesta mayor de muchos pueblos de España, de Colombia, de México, de Venezuela y de otros países. Hay hogueras, procesiones, bandas, toros en algunos sitios, comida en la calle. Es el día en que el pueblo se siente pueblo.

    Las fiestas tienen también sus víctimas: borracheras que terminan en peleas, conductores que manejan ebrios, mujeres acosadas en la multitud, animales maltratados. Pedir que nadie acabe mal no es aguafiestas; es lo que hace que la fiesta sea de verdad para todos, como manda el Deuteronomio. Este año, cuida a quien se pase de tragos, no dejes que nadie maneje así y fíjate en quien está solo en la plaza.

  4. Petición

    Bendice las fiestas de nuestro pueblo:
    que nadie acabe mal.
    Amén.

  5. Oración final

    San Sebastián, mártir,
    soldado fiel de Cristo:
    protege a nuestro pueblo,
    libra de la enfermedad a nuestras casas
    y danos valor para no negar la fe.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.