Día 6 de 9
Sexto día — Pedir sin negociar
Oración de todos los días
San Pancracio,
que a los catorce años no te echaste atrás:
dame esa clase de firmeza.Te pido salud y trabajo para esta casa,
y fe que no dependa de una maceta.
Amén.Lectura del día
16 Respondieron Sidrac, Misac y Abdénago, y dijeron al rey Nabucodonosor: No es necesario que nosotros te respondamos sobre esto; 17 porque he aquí que nuestro Dios, a quien adoramos, puede librarnos del horno del fuego ardiente, y sustraernos, ¡oh rey!, de tus manos. 18 Que si él no quisiere, sepas, ¡oh rey!, que nosotros no daremos culto a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro que has levantado.
Meditación del día 6
Pedir es bueno; condicionar la fe al resultado, no.
Tres jóvenes judíos se niegan a adorar la estatua del rey, que los amenaza con el horno. Su respuesta es de las más limpias de la Biblia: nuestro Dios puede librarnos; y si no quiere, sepas que de todos modos no adoraremos a tus dioses. No ponen condiciones. Su fe no depende del resultado.
A los santos populares se les pide mucho, y está bien: pedir es una forma de confiar. El problema empieza cuando la oración se convierte en un trato: si me das el trabajo, voy a misa; si no, dejo de creer. O cuando se amenaza al santo con ponerlo boca abajo o de cara a la pared, que es algo que se hace en muchas casas medio en broma. Detrás de esa broma hay una idea equivocada: que Dios es un proveedor que hay que presionar. Los tres jóvenes de Babilonia enseñan otra cosa: pide todo lo que necesites, pero que tu fe no quede colgando de la respuesta.
Petición
Que siga creyendo aunque no me des lo que pido.
Amén.Oración final
San Pancracio, mártir,
que diste la vida siendo casi un niño:
ruega por nosotros,
danos salud y trabajo
y firmeza para no negar nunca a Cristo.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.