Día 3 de 9

Tercer día — La voz de los sin voz

  1. Oración de todos los días

    San Óscar Romero,
    pastor asesinado en el altar:

    dame tu clase de valentía,
    la de decir en voz alta lo que todos saben y nadie nombra.
    Y guárdame del odio.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Amós 5,10-15

    10 Aborrecieron los de la casa de Israel al que los amonestaba en los concursos públicos, y han abominado del que les hablaba la verdad. 11 Por lo tanto, ya que vosotros despojabais al pobre, le quitabais lo mejor que tenía, edificaréis casas de piedra, de sillería, mas no las habitaréis; y plantaréis viñas excelentes, pero no llegaréis a beber su vino. 12 Porque tengo sabidas vuestras muchas maldades, y vuestros escandalosos delitos; enemigos sois de la justicia, codiciosos de recibir dones, opresores de los pobres en los tribunales. 13 Por cuyo motivo el prudente callará, en aquel tiempo, porque es tiempo aciago. 14 Buscad el bien y no el mal, a fin de que tengáis vida; y así estará con vosotros el Señor Dios de los ejércitos, AMÓS como decís que está. 15 Aborreced el mal, y amad el bien, y restableced la justicia en el foro; y el Señor Dios de los ejércitos tendrá seguramente misericordia de los restos del linaje de José.
  3. Meditación del día 3

    Su radio era lo único que hablaba por los campesinos. Hoy la Iglesia sigue siendo eso en muchos sitios.

    Amós denuncia a los que odian al que reclama justicia en la puerta de la ciudad, a los que pisotean al pobre y se quedan con su trigo, a los que aceptan sobornos. Y añade una frase amarga: en este tiempo el prudente se calla, porque son tiempos malos.

    En El Salvador de finales de los setenta, callarse era lo prudente. Los medios estaban controlados o amenazados, y quien denunciaba podía aparecer muerto. Romero no se calló, y su voz desde el púlpito y la radio se volvió la de los campesinos que no tenían a nadie que hablara por ellos. Su última homilía dominical terminó con una súplica a los soldados: en nombre de Dios, cese la represión.

    La Iglesia no siempre ha estado del lado de los sin voz. A veces calló ante dictaduras y también ante los abusos cometidos dentro de sus propias filas. Por eso esta novena pide pastores que hablen cuando hay que hablar. Y también laicos: tú tienes voz en tu barrio, en tu sindicato, en tu familia. Úsala.

  4. Petición

    Danos pastores que no callen
    cuando hay que hablar.
    Amén.

  5. Oración final

    San Óscar Arnulfo Romero,
    pastor y mártir de tu pueblo:
    ruega por nosotros,
    danos valor para decir la verdad
    y corazón sin odio.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.