Día 1 de 9

Primer día — El último de la casa

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  1. Oración de todos los días

    San Martín de Porres,
    que barrías y curabas sin preguntar de quién se trataba:

    quítame de encima la costumbre de clasificar a la gente,
    y hazme útil en lo que nadie quiere hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 14,7-11

    7 Notando entonces que los convidados iban escogiendo los primeros puestos en la mesa, SAN LUCAS les propuso esta parábola, y dijo: 8 Cuando fueses convidado a una boda, no te pongas en el primer puesto, porque no haya quizás otro convidado de más distinción que tú; 9 y sobreviniendo el que a ti y a él os convidó, te diga: Haz lugar a éste: y entonces con sonrojo te veas precisado a ponerte el último. 10 Antes bien, cuando fueres convidado, vete a poner en el último lugar, de modo que cuando venga el que te convidó te dirá: Amigo, sube más arriba. Lo que te acarreará honor a la vista de los demás convidados. 11 Así es que cualquiera que se ensalza, será humillado: y quien se humilla, será ensalzado.
  3. Meditación del día 1

    Entró como criado porque por su color no podía ser fraile de pleno derecho. Aceptó el sitio y lo convirtió en otro.

    Jesús mira cómo los invitados a un banquete se pelean los primeros puestos y les da un consejo que parece de buenas maneras: siéntate en el último lugar. Pero la parábola apunta más lejos: quien se ensalza será humillado, y quien se humilla será ensalzado.

    A Martín no le dieron a escoger el puesto. En la Lima del siglo XVII, un hijo ilegítimo de un hidalgo español y de una mujer negra liberta no podía ser fraile de pleno derecho. Entró en el convento dominico del Rosario como donado, una especie de criado con hábito. Años después lo admitieron a la profesión como hermano, pero nunca dejó de hacer el trabajo de abajo.

    Conviene no sacar de aquí una lección equivocada. Que Martín aceptara ese sitio no hace justo el sistema que lo puso ahí, igual que hoy no es justo que el color de piel o el apellido cierren puertas. Lo que hizo él fue otra cosa: no dejar que el puesto decidiera cuánto valía su servicio. Hoy sirve donde estés, sin calcular si te lo reconocen. Y si tienes poder para abrir una puerta a otro, ábrela.

  4. Petición

    Hazme servir sin calcular el puesto que me dan.
    Amén.

  5. Oración final

    San Martín de Porres,
    hermano de los pobres y enfermero de los despreciados:
    ruega por nosotros,
    cura a nuestros enfermos
    y hazme capaz de servir sin mirar a quién.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.