Día 1 de 9

Primer día — Jesús lloró

  1. Oración de todos los días

    San Lázaro,
    amigo de Jesús, que salió del sepulcro:
    ven con los enfermos que te encomiendo.

    Y si ya no hay cura,
    pide que no les falte compañía
    ni dignidad.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 11,30-37

    30 porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que aún estaba en aquel mismo sitio en que Marta le había salido a recibir. 31 Los judíos que estaban con María en la casa, y la consolaban, viéndola levantarse de repente, y salir fuera, la siguieron, diciendo: Ésta va sin duda al sepulcro para llorar allí. 32 María, pues, habiendo llegado adonde estaba Jesús, viéndole, postróse a sus pies, y díjole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33 Jesús, al verla llorar, y llorar también a los judíos que habían venido con ella, estremecióse en su alma, y conturbóse a Sí mismo, y dijo: 34 ¿Dónde le pusisteis? Ven, Señor, le dijeron, y lo verás. 35 Entonces a Jesús se le arrasaron los ojos de lágrimas. 36 En vista de lo cual dijeron los judíos: Mirad cómo le amaba. 37 Mas algunos de ellos dijeron: Pues Éste, que abrió los ojos de un ciego de nacimiento, ¿no podría hacer que Lázaro no muriese? c) El prodigio
  3. Meditación del día 1

    Antes del milagro, Dios lloró por su amigo muerto. No despacha el dolor con explicaciones.

    María de Betania llega donde Jesús, se le tira a los pies y le dice lo que muchos le hemos dicho alguna vez: si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Es un reproche. Jesús no se defiende. Se estremece, se conmueve, pregunta dónde lo han puesto. Y llora. La gente comenta: mira cuánto lo quería.

    Él sabía que iba a resucitarlo, y aun así lloró. Eso dice mucho de cómo trata Dios el dolor. No lo salta, no lo minimiza, no lo corrige con una explicación. Entra en él. En cambio, nosotros, delante de alguien que sufre, nos ponemos nerviosos y soltamos frases: Dios sabe lo que hace, ya está descansando, hay que ser fuertes. Casi siempre sobran.

    Hoy piensa en alguien que está de duelo o atravesando algo muy duro. No tienes que tener respuestas. Ve a verlo, siéntate, deja que diga lo que quiera, aunque sea un reproche contra Dios. Llorar con él vale más que cualquier explicación. Fue lo primero que hizo Jesús.

  4. Petición

    Que sepa llorar con los que lloran
    sin darles lecciones.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lázaro, amigo del Señor,
    que fuiste llamado a salir del sepulcro:
    intercede por los enfermos,
    por los pobres que están a nuestra puerta
    y por los que ya no esperan nada.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.