Día 3 de 9

Tercer día — El obispo que no le creía

  1. Oración de todos los días

    San Juan Diego,
    que te creías nadie y fuiste mensajero:

    quítame la excusa de no servir para nada,
    y dame recados concretos que cumplir hoy.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 11,25-27

    25 Por aquel tiempo exclamó Jesús, diciendo: Yo te glorifico, Padre mío, Señor del cielo y de la tierra, porque has tenido encubiertas estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeñuelos. 26 Sí, Padre mío, SAN MATEO alabado seas; por haber sido de tu agrado que fuese así. 27 Todas las cosas las ha puesto mi Padre en mis manos. Pero nadie conoce al Hijo sino el Padre; ni conoce ninguno al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo habrá querido revelarlo.
  3. Meditación del día 3

    Lo recibieron con paciencia y desconfianza. La institución tardó en reconocerlo.

    Jesús da gracias al Padre por algo que parece al revés: ha escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las ha revelado a los pequeños. No desprecia la inteligencia. Constata algo que se repite en toda la historia: los que se creen de vuelta de todo son los que menos escuchan.

    El obispo Juan de Zumárraga recibió a Juan Diego con amabilidad, pero no le creyó. Le pidió que volviera otro día, después le pidió una señal, y hasta mandó que lo siguieran. Era lógico desde su punto de vista: un indígena desconocido diciendo que la Madre de Dios quería un templo en un cerro. La institución tardó en reconocer lo que el pueblo sencillo ya creía.

    Pasa todavía. En la Iglesia muchas decisiones las toman clérigos y expertos, y la voz de los pobres, de las mujeres, de los campesinos, de los indígenas, llega tarde o no llega. A veces son ellos los que ven primero lo que Dios está haciendo. Hoy reza por los que tienen autoridad en la Iglesia: que sepan escuchar antes de pedir pruebas.

  4. Petición

    Que en la Iglesia se escuche a los sencillos.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan Diego Cuauhtlatoatzin,
    mensajero de la Virgen de Guadalupe:
    ruega por nosotros,
    por los pueblos indígenas de América
    y por los que se creen que no valen nada.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.