Día 7 de 9

Séptimo día — Murió por salvar a un muchacho

  1. Oración de todos los días

    San Juan de Dios,
    que pasaste por el manicomio y fundaste hospitales:

    cuida a los enfermos de la mente,
    a los que duermen en la calle
    y a los que nadie sabe dónde meter.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 15,12-14

    12 El precepto mío es que os améis unos a otros, como Yo os he amado a vosotros. 13 Que nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando.
  3. Meditación del día 7

    Se metió en el río a rescatar a un chico, enfermó y murió poco después.

    Jesús dice que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Lo dijo la víspera de su muerte, y lo cumplió al día siguiente. No hablaba de una idea: hablaba de lo que iba a pasar.

    A comienzos de 1550, Juan de Dios se lanzó al río Genil para sacar a un muchacho que se estaba ahogando. Lo salvó, pero el agua helada del invierno le dejó una enfermedad de la que ya no se recuperó. Murió el 8 de marzo, a los cincuenta y cinco años, arrodillado, según cuentan los primeros testimonios. Estaba agotado tras más de diez años sin dejar de trabajar.

    La mayoría no tendremos que dar la vida de golpe. Pero todos la gastamos en algo, día a día: en el trabajo, en una pantalla, en preocupaciones, en cuidar a alguien. Mira dónde se te van las horas y las fuerzas. No se trata de agotarte, que también hay que cuidarse. Se trata de que, cuando mires atrás, lo que te gastó valga la pena.

  4. Petición

    Que gaste la salud en algo que valga la pena.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan de Dios,
    padre de los enfermos y de los pobres:
    ruega por los enfermos de la mente,
    por los que no tienen casa
    y por quienes los atienden.
    Haced bien, hermanos.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.