Día 1 de 9

Primer día — La espina atravesada

  1. Oración de todos los días

    San Blas,
    médico y obispo:
    libra nuestra garganta de todo mal.

    Y cuida lo que sale por ella:
    que mis palabras curen y no hieran.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Reyes 4,32-37

    32 Entró, pues, Elíseo en la casa, y halló al niño muerto, y tendido sobre su cama. 33 Entrado que hubo, cerróse con el niño, e hizo oración al Señor. 34 Subió después sobre la cama y echóse sobre el niño, poniendo la boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre los ojos, y sus manos sobre las manos; y enconado así sobre el niño, la carne del niño entró en calor. 35 Tras esto, levantándose dio dos vueltas por la habitación, y subió otra vez y recostóse sobre el niño. Entonces el niño bostezó siete veces, y abrió los ojos. 36 Y llamó a Gieci y di jóle: Avisa a esa sunamita. Vino ella y se presentó a Elíseo, el cual la dijo: Toma a tu hijo. 37 Acercóse ella, y arrojóse a sus pies, y le veneró postrándose hasta el suelo; y tomando a su hijo, se salió.
  3. Meditación del día 1

    Salvó a un niño que se ahogaba. La devoción popular guarda con cariño los gestos que salvan.

    El profeta Eliseo entra al cuarto donde está el niño muerto, cierra la puerta, reza y se tiende sobre él, boca con boca, ojos con ojos, manos con manos. El niño bosteza siete veces y abre los ojos. Es una escena física, casi de primeros auxilios, y termina con un niño devuelto a los brazos de su madre.

    La historia de san Blas y el niño de la espina es de la misma familia. Según la tradición, una madre le llevó a su hijo que se ahogaba con una espina de pescado atravesada en la garganta, y el obispo lo salvó. No sabemos con certeza los detalles, pero la Iglesia ha guardado ese relato durante más de mil años porque toca algo que todos conocen: el pánico de ver a un hijo que no puede respirar.

    Hoy se reza por los niños y los accidentes domésticos: la moneda que se tragan, la olla en el fogón, el balde de agua en el patio, el balcón sin reja. La oración no reemplaza poner cuidado. Y aprender primeros auxilios para atender un atragantamiento es, a su manera, una forma muy concreta de devoción a san Blas.

  4. Petición

    Guarda a los niños de los accidentes en casa.
    Amén.

  5. Oración final

    Por intercesión de san Blas,
    obispo y mártir,
    te libre Dios de los males de garganta
    y de todo otro mal.
    En el nombre del Padre, y del Hijo,
    y del Espíritu Santo.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.