Día 8 de 9
Octavo día — El martes de vuelta
Oración de todos los días
Blanca Paloma,
madre de las marismas:
voy de camino hacia ti, aunque no salga de mi casa.Que el camino me cambie algo
y no sea solo una fiesta que se acaba el martes.
Amén.Lectura del día
1 Seis días después tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y subiendo con ellos a un alto monte, a solas, 2 se transfiguró en su presencia. De modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos, blancos como la nieve. 3 Y al mismo tiempo se les aparecieron Moisés y Elias conversando con Él de lo que debía padecer en Jerusalén. 4 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí: si te parece, formemos aquí tres pabellones: uno para Ti, otro para Moisés y otro para Elias. 5 Todavía estaba Pedro hablando, cuando una nube resplandeciente vino a cubrirlos. Y al mismo instante, resonó desde la nube una voz que decía: Éste es mi querido Hijo, en quien tengo todas mis complacencias: a Él habéis de escuchar. 6 A cuya voz los discípulos cayeron sobre su rostro en tierra, y quedaron poseídos de un grande espanto. 7 Mas Jesús se llegó a ellos, les tocó, y les dijo: Levantaos, y no tengáis miedo. 8 Y alzando los ojos, no vieron a nadie, sino a solo Jesús. 9 Y al bajar del monte, les puso Jesús precepto, diciendo: No digáis a nadie lo que habéis visto, hasta tanto que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.
Meditación del día 8
Lo difícil del Rocío es el martes: volver al trabajo con la misma vida de antes.
Pedro, Santiago y Juan suben al monte y ven a Jesús transfigurado, brillante como el sol. Pedro quiere quedarse: hagamos tres tiendas, aquí se está bien. Pero la escena termina con una bajada. Jesús los toca, les dice que no tengan miedo, y vuelven abajo, donde los esperan los enfermos, las discusiones y el camino a Jerusalén.
El martes del Rocío es eso. Después de días de cantos, polvo y emoción, toca volver: lavar la ropa llena de arena, abrir el correo del trabajo, atender a los hijos, pagar las facturas. Mucha gente nota un bajón esos días, una especie de resaca del alma. La vida de siempre parece gris al lado de lo que se vivió.
Lo que se vivió arriba no era para quedarse arriba. Sirve si cambia algo abajo. Escoge una sola cosa del camino que te quieras llevar al martes: la paciencia con la que esperaste a otros en la arena, la generosidad para compartir comida, el rato de oración ante la Virgen. Una cosa pequeña, que puedas mantener. La fiesta pasa; lo que dejó puede quedarse.
Petición
Que algo de esto me dure el martes,
y el lunes siguiente.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen del Rocío, Blanca Paloma,
reina de las marismas:
ruega por nosotros,
por los que caminan y por los que esperan en casa.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.