Día 1 de 9

Primer día — Los que no tenían a nadie

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Desamparados,
    madre de los que no tienen a nadie:
    acuérdate de los que hoy están solos de verdad.

    Y si me toca a mí quedarme solo alguna vez,
    ven tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Tobías 1,19-23

    19 visitaba Tobías cada día a los de su parentela, y los consolaba; y repartía a cada uno, según alcanzaban sus fuerzas, una porción de sus bienes: 20 daba de comer a los hambrientos, vestía a los desnudos, y tenía mucho cuidado de dar sepultura a los que habían fallecido, o habían sido muertos. 21 Finalmente, al volver fugitivo de Judea el rey Senaquerib, por causa del azote que había Dios descargado sobre él por sus blasfemias, como enfurecido matase a muchos de los israelitas, Tobías sepultaba sus cadáveres. 22 Lo que habiendo llegado a noticia del rey, mandó quitarle la vida y confiscarle todos los bienes. 23 Tobías, empero, despojado de todo, huyendo con su mujer e hijo, se estuvo oculto, porque había muchos que le querían bien.
  3. Meditación del día 1

    Su cofradía enterraba a los que nadie reclamaba y cuidaba a los que nadie quería. La caridad empieza por ahí.

    Tobías daba de comer, vestía y, sobre todo, enterraba a los muertos que nadie enterraba. Lo hacía cuando estaba prohibido, cuando los cadáveres eran de gente ejecutada por el rey. Le costó los bienes y tuvo que esconderse. El libro lo cuenta como su mayor mérito.

    La cofradía valenciana de la que nace esta advocación hacía algo muy parecido. Se fundó a comienzos del siglo XV para dar sepultura a los que morían sin nadie: forasteros, pobres de solemnidad, ahogados que traía el río, ajusticiados. Llevaban una imagen de la Virgen sobre los ataúdes. Ese fue el primer culto: no una procesión, sino un entierro digno para quien no tenía familia.

    Hoy siguen existiendo esos muertos. Personas que mueren en un piso y nadie lo nota en semanas, migrantes que nadie reclama en la morgue, cuerpos sin identificar en fosas comunes de nuestros países. Empieza la novena por ellos. Y piensa a quién tienes cerca que podría morir sin que nadie se entere. A veces la caridad empieza simplemente por fijarse.

  4. Petición

    Madre, acuérdate de los que nadie reclama,
    y hazme capaz de acercarme a alguno.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de los Desamparados,
    madre de los solos y de los olvidados:
    ruega por nosotros
    y hazme parte de tu manera de cuidar.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.