Día 8 de 9

Octavo día — La paz de la casa

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de la Paz,
    patrona de El Salvador:
    danos la paz que no sabemos hacer solos.

    Empieza por mi casa y por mi lengua,
    que es donde puedo empezar yo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Efesios 4,29-32

    29 De vuestra boca no salga ningún discurso malo, sino los que sean buenos para edificación de la fe, que den gracias o inspiren piedad a los oyentes. 30 Y no queráis contristar con vuestros pecados al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Toda amargura, ira y enojo, y gritería y maledicencia, con todo género de malicia, destiérrese de vosotros. 32 Al contrario, sed mutuamente afables, compasivos, perdonándoos los unos a los otros, así como también Dios ha perdonado a vosotros por Jesucristo.
  3. Meditación del día 8

    La paz grande se hace de paces pequeñas: no gritar, no pegar, no humillar en casa.

    Pablo hace una lista que parece escrita para una casa cualquiera: amargura, ira, enojo, gritos, insultos. Y propone lo contrario: ser amables, compasivos, perdonarse. No habla de grandes conflictos, sino de cómo se trata la gente que vive bajo el mismo techo.

    Es fácil rezar por la paz del país y llegar a casa a gritar. La violencia de las calles no nace sola: muchas veces se aprende en la cocina, viendo a un padre golpear a una madre o escuchando insultos a diario. Un niño que crece así aprende que el más fuerte manda. Por eso la paz grande empieza en lo pequeño.

    La petición menciona el silencio castigador, que también es violencia aunque no deje marcas. Y hay que decirlo claro: si en tu casa alguien te pega, te humilla o te controla, aguantarlo no es virtud. Pedir ayuda a una línea de atención, a una amiga o a la parroquia no rompe la familia; la rompió quien ejerce la violencia.

  4. Petición

    Quítame la violencia que llevo dentro:
    en la voz, en el gesto, en el silencio castigador.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de la Paz, patrona de El Salvador:
    ruega por este pueblo
    y alcánzanos la paz que el mundo no puede dar.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.