Día 2 de 9

Segundo día — Una ciudad de forasteros

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  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Almudena,
    patrona de Madrid:
    tú estuviste escondida siglos y no te perdiste.

    Cuida a esta ciudad y a los que hemos venido a vivir en ella.
    Que nadie sea aquí un desconocido para siempre.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Efesios 2,17-22

    17 Y así vino a evangelizar la paz a vosotros, que estabais alejados de Dios, como a los judíos, que estaban cercanos, 18 pues por Él es por quien unos y otros tenemos cabida con el Padre eterno unidos en el mismo espíritu. 19 Así que no sois extraños, ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y domésticos de Dios: 20 pues estáis edificados sobre el fundamento de los apóstoles, y profetas, y unidos en Jesucristo, el cual es la principal piedra angular de la nueva Jerusalén, 21 sobre quien trabado todo el edificio se alza para ser un templo santo del Señor; 22 por Él entráis también vosotros a ser parte de la estructura de este edificio para llegar a ser morada de Dios por medio del Espíritu Santo. El espíritu de la Iglesia
  3. Meditación del día 2

    Madrid está hecha de gente de los pueblos, de América, de África. Casi nadie es de aquí de siempre.

    San Pablo escribe a unos cristianos que no eran judíos y que se sentían de segunda dentro de la comunidad. Les dice: ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos y de la casa. Y usa la imagen de un edificio en el que cada piedra, venga de donde venga, encaja en la misma construcción.

    Madrid es una ciudad de gente llegada de otra parte. Primero fueron los de los pueblos de Castilla, Extremadura o Andalucía; luego los de Ecuador, Colombia, Perú, Venezuela, Marruecos, Rumanía, China. En muchas parroquias, si se quitara a los que nacieron fuera, quedarían bancos vacíos y coros sin voces.

    Aun así, el que llega lo nota: el piso que no le alquilan por el apellido, el comentario sobre el acento, la sospecha en la mirada del portero. La petición de hoy es pequeña y exigente a la vez: saludar al vecino nuevo. Presentarte, decirle dónde está el centro de salud, invitarlo a un café. Así se construye una ciudad que no deja a nadie fuera.

  4. Petición

    Que en esta ciudad nadie se sienta extraño,
    y que yo salude al vecino nuevo.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Santa María la Real de la Almudena,
    patrona de Madrid:
    ruega por esta ciudad y por cuantos vivimos en ella.
    Amén.

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