Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 13 de mayo

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de Fátima,
    que pediste el rosario por la paz:
    aquí lo traigo, aunque sea distraído.

    Por los que están en guerra hoy,
    por los que la hacen y por los que la sufren,
    Madre, ruega por nosotros.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,25-27

    25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su fiesta y en muchos sitios sale la procesión de las velas. Lo que queda de esta novena es un rosario que no se abandone.

    Al pie de la cruz, Jesús le confía su madre al discípulo y el discípulo a su madre. Desde entonces, dice el texto, la recibió en su casa. Esa es la base de toda devoción mariana sana: no una aparición espectacular, sino una madre que se lleva a casa y se queda en la vida corriente.

    Fátima se ha llenado con los años de rumores, profecías de fin del mundo y especulaciones sobre secretos. La Iglesia publicó el último en el año 2000 y lo interpretó como una visión del sufrimiento de la Iglesia en el siglo veinte. Lo que importa sigue siendo lo que se pidió desde el primer día: oración, conversión, paz.

    Esta noche, en Fátima y en muchas parroquias, miles de personas caminarán con una vela. Si puedes, únete; si no, enciende una en casa. Pero lo que quedará de estos nueve días no será la vela, sino si mañana, y pasado mañana, sigues sacando el rosario del bolsillo.

  4. Petición

    Nuestra Señora de Fátima, gracias por estos nueve días.
    Que no deje el rosario cuando acabe la novena.
    Ruega por la paz y por mi familia.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Nuestra Señora del Rosario de Fátima,
    ruega por la paz del mundo
    y por la conversión de nuestros corazones.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.