Día 6 de 9

Sexto día — Quiso ser monje y volvió

  1. Oración de todos los días

    San José Gregorio Hernández,
    médico de los pobres:

    intercede por los enfermos que te encomiendo,
    y por los que no tienen con qué pagar un tratamiento.
    Guía las manos de los médicos.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Corintios 12,4-11

    4 Hay, sí, diversidad de dones espirituales, mas el espíritu es uno mismo; 5 hay también diversidad de ministerios, mas el Señor es uno mismo; 6 hay asimismo diversidad de operaciones sobrenaturales, mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. 7 Pero los dones visibles del Espíritu Santo se dan a cada uno por la utilidad. 8 Así, el uno recibe del Espíritu Santo el don de hablar con profunda sabiduría; otro recibe del mismo Espíritu el don de hablar con mucha ciencia; 9 a éste le da el mismo Espíritu una fe o confianza extraordinaria; al otro, la gracia de curar enfermedades por el mismo espíritu; 10 a quién, el don de hacer milagros; a quien, el de interpretar las palabras o razonamientos. 11 Mas todas estas cosas las causa el mismo indivisible Espíritu, repartiéndolas a cada uno según quiere.
  3. Meditación del día 6

    Intentó dos veces la vida monástica y su salud no aguantó; entendió que su sitio era el hospital.

    Pablo explica que hay diversidad de dones pero un mismo Espíritu, diversidad de servicios pero un mismo Señor. A uno se le da la palabra de sabiduría, a otro la ciencia, a otro el don de curar. Y cada uno lo recibe para el bien común. No hay un don mejor que otro; hay el que te toca.

    José Gregorio quiso ser monje. En 1908 entró en una cartuja en Italia, y su salud no aguantó la vida de clausura. Años después lo intentó otra vez en un seminario de Roma, y otra vez tuvo que volver. Debió de ser una frustración enorme: había imaginado su santidad en un sitio y le tocó vivirla en otro, en la consulta y en el aula. Puede que a ti te pase algo parecido: querías otra carrera, otro país, otro matrimonio, otra vida, y estás en la que tienes. No siempre es resignación. A veces el sitio que no elegiste es justamente donde tu don hace falta.

  4. Petición

    Enséñame a aceptar el sitio que me toca
    y no el que yo había imaginado.
    Amén.

  5. Oración final

    San José Gregorio Hernández,
    médico de los pobres:
    intercede por los enfermos,
    por los que no pueden pagar su tratamiento
    y por quienes los atienden.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.