Día 1 de 9

Primer día — Los chicos de la cárcel

  1. Oración de todos los días

    San Juan Bosco,
    padre y maestro de los jóvenes:

    cuida a los muchachos de mi familia y de mi barrio.
    Y a los que educamos, danos paciencia, cariño
    y sentido del humor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 25,34-40

    34 Entonces el rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que os está preparado desde el principio del mundo. 35 Porque Yo tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: era peregrino, y me hospedasteis: 36 estaba desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: encarcelado, y vinisteis a verme y consolarme. 37 A lo cual los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos nosotros hambriento y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos peregrino, y te hospedamos; desnudo, y te vestimos? 39 O ¿cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a visitarte? 40 Y el rey, en respuesta, les dirá: En verdad os digo, siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis.
  3. Meditación del día 1

    Empezó visitando a menores presos y pensando que con un patio y un oficio no habrían llegado ahí.

    En el juicio final que describe Mateo, la lista de lo que cuenta es muy terrenal: dar de comer, dar de beber, hospedar, vestir, visitar al enfermo y al preso. Nadie pregunta cuántas oraciones se rezaron. Y los que hicieron esas cosas ni siquiera sabían que estaban atendiendo a Cristo.

    Juan Bosco, recién ordenado sacerdote en Turín, acompañaba a su maestro José Cafasso a visitar las cárceles. Encontró celdas llenas de muchachos de doce a dieciocho años, la mayoría llegados del campo a buscar trabajo, sin familia en la ciudad. Lo que vio le cambió la vida: pensó que si alguien se hubiera ocupado de ellos a tiempo, no habrían terminado ahí.

    Hoy, en nuestras ciudades, hay menores en centros de reclusión juvenil, reclutados por bandas o por grupos armados, durmiendo en la calle o consumiendo en un caño. Es fácil verlos como un problema de seguridad y nada más. Don Bosco los vio como hijos de alguien. Pedir que encuentren a alguien como él es también preguntarse si uno podría ser ese alguien, aunque sea en pequeño: un tutor, un voluntario, un empleador que da una segunda oportunidad.

  4. Petición

    Por los menores en centros y en la calle:
    que encuentren a alguien como él.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan Bosco, padre y maestro de la juventud:
    ruega por nuestros hijos y por nuestros jóvenes.

    María Auxiliadora, auxilio de los cristianos,
    ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.