Zacarías 11

1 Abre, ¡oh Líbano!, tus puertas, y devore el fuego tus cedros. Significado Por «Líbano» se entiende a Jerusalén y su templo

2 Aulla, ¡oh abeto!, porque los cedros han caído, porque han sido derribados los árboles más encumbrados; aullad, ¡oh encinas de Basan!, porque cortado ha sido el bosque fuerte.

3 Retumban los aullidos de los pastores o príncipes, porque destruida ha sido su grandeza; resuenan los rugidos de los leones, porque ha sido disipada la hinchazón del Jordán.

4 Esto dice el Señor mi Dios: Apacienta estas ovejas del matadero,

5 a las cuales sus dueños enviaban a la muerte, sin compadecerse de ellas, y las vendían, diciendo: Bendito sea el Señor, nosotros nos hemos hecho ricos. Y aquellos pastores suyos no tenían compasión de ellas.

6 Pues tampoco Yo tendré ya más compasión de los moradores de esta tierra, dice el Señor: he aquí que Yo abandonaré a estos hombres cada uno en poder del vecino, y en poder de su rey, y su país quedará asolado, y no los libraré de las manos de ellos. Significado Anuncia el profeta la última ruina de Jerusalén

7 Y por esto, ¡oh pobres del rebaño!, Yo apacentaré estas reses del matadero. A cuyo fin me labré dos cayados; al uno de los cuales le llamé hermosura, y al otro le llamé cuerda o lazo, y apacenté la grey. Significado El primer cayado es símbolo de la dulzura y paciencia con que Dios gobernó al pueblo judío hasta que éste desechó y dio la muerte al «Mesías»; el otro cayado indica el castigo que ahora sufre la nación

8 E hice morir a tres pastores en un mes, y por causa de ellos se angustió mi alma; porque tampoco el alma de ellos me fue a Mí constante.

9 Y dije: Yo no quiero más ser vuestro pastor: lo que muriere, muérase; y lo que mataren, mátenlo; y los demás que se coman a bocados unos a otros.

10 Y tomé el cayado mío, llamado hermosura, y le rompí, en señal de romper la alianza que había hecho con todos los pueblos.

11 Y quedó anulada en aquel día; y los pobres de mi grey, que me son fieles, han reconocido así que ésta es palabra del Señor.

12 Yo, empero, les dije a ellos: Si os parece justo, dadme mi salario, y si no, dejadlo estar. Y ellos me pesaron o contaron treinta siclos de plata por el salario mío. Significado Ya que no me queréis por pastor — Dios abandona la nación judía, que era como su grey, no por otro motivo, sino porque ella no le quiere por pastor; y eso, a pesar de que ofrecía su vida por sus ovejas. La paga o precio de su vida se reduce a treinta monedas. (Mt. 27, 9.)

13 Y díjome el Señor: Entrega al alfarero ese lindo precio en que me apreciaron. Tomé, pues, los treinta siclos de plata, y los eché en la casa del Señor, para que se diesen al alfarero.

14 Y quebré mi segundo cayado, llamado cuerda o lazo, en señal de romper la hermandad entre Judá e Israel.

15 Dijome después el Señor: Toma aún los aperos de un pastor insensato y perverso.

16 Porque he aquí que Yo levantaré en la tierra un pastor que no visitará las ovejas abandonadas, ni buscará las descarriadas, no sanará las enfermas, ni alimentará las que están sanas, sino que se comerá las carnes de las gordas, y les romperá hasta las pezuñas.

17 ¡Oh pastor, más bien fantasma, que desamparas la grey! La espada le herirá en el brazo y en su ojo derecho; su brazo se secará y quedará árido, y cubierto de tinieblas su ojo derecho se oscurecerá. Jerusalén amparada por Dios

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).