Salmos 37
1 Salmo de David para recuerdo; en sábado.
2 Oh Señor, no me reprendas en medio de tu saña; ni en medio de tu cólera me castigues:
3 porque se me han enclavado tus saetas, y has cargado sobre mí tu mano.
4 No hay parte sana en todo mi cuerpo a causa de tu indignación: se me estremecen los huesos cuando considero mis pecados.
5 Porque mis maldades sobrepujan por encima de mi cabeza; y como una carga pesada me tienen agobiado.
6 Enconáronse y corrompiéronse mis llagas, a causa de mi necedad.
7 Estoy hecho una miseria y encorvado hasta el suelo: ando todo el día cubierto de tristeza.
8 Porque mis entrañas están llenas de ardor, y no hay en mi cuerpo parte sana.
9 Afligido estoy y abatido en extremo: la fuerza de los gemidos de mi corazón me hace prorrumpir en alaridos.
10 Oh Señor, bien ves todos mis deseos, y no se te ocultan mis gemidos.
11 Mi corazón está conturbado: he perdido mis fuerzas, y hasta la misma luz de mis ojos me ha faltado ya.
12 Mis amigos y mis deudos arrimáronse y apostáronse contra mí; y mis allegados se pararon a lo lejos.
13 Entretanto, aquellos que procuraban mi muerte hacían todos sus esfuerzos; y los que anhelaban el dañarme hablaban mil sandeces; y estaban todo el día maquinando engaños
14 Pero yo, como si fuera sordo, no los escuchaba: y estaba como mudo, sin abrir la boca.
15 Y me hice como quien nada oye, ni tiene palabras con que replicar.
16 Porque en ti tengo puesta, Señor, mi esperanza: tú me oirás, oh Señor Dios mío.
17 Pues yo dije: No triunfen de mí mis enemigos; los cuales cuando ven vacilantes mis pies se vanaglorian contra mí.
18 Verdad es que yo estoy resignado para el castigo; y siempre tengo presente mi dolor.
19 Yo mismo confesaré mi iniquidad, y andaré siempre pensativo por causa de mi pecado.
20 Entretanto mis enemigos viven, y se han hecho más fuertes que yo; y hanse multiplicado los que me aborrecen injustamente.
21 Los que vuelven mal por bien, murmuraban de mí, porque seguía la virtud.
22 ¡Ah! No me desampares, Señor mío; no te apartes de mí:
23 acude prontamente a socorrerme, oh Señor Dios salvador mío.