Salmos 31

1 Del mismo David, salmo de inteligencia.

2 Felices aquellos a quienes se han perdonado sus iniquidades, y se han borrado sus pecados.

3 Dichoso el hombre a quien el Señor no arguye de pecado; y cuya alma se halla exenta de dolo.

4 Por haber yo callado, se consumieron mis huesos, dando alaridos todo el día.

5 Porque de día y de noche me hiciste sentir tu pesada mano. Revolcábame en mi miseria, mientras tenía clavada la espina.

6 Te manifesté mi delito, y dejé de ocultar mi injusticia. Confesaré, dije yo, contra mí mismo al Señor, la injusticia mía; y tú perdonaste la malicia de mi pecado.

7 En vista de esto, orará a ti todo hombre santo, en el tiempo oportuno. Y ciertamente que en la inundación de copiosas aguas no llegarán éstas a su persona.

8 Tú eres mi asilo en la tribulación, que me tiene cercado: Tú, oh alegría mía, líbrame de los que me tienen rodeado.

9 Yo te daré, dijiste, inteligencia y te enseñaré el camino que debes seguir; tendré fijos sobre ti mis ojos.

10 Guardaos de ser semejantes al caballo y al mulo, los cuales no tienen entendimiento. Sujeta, oh Señor, con cabestro y freno las quijadas de los que se retiran de ti.

11 Muchos dolores le esperan al pecador: mas al que tiene puesta en el Señor su esperanza, la misericordia le servirá de muralla.

12 Alegraos, oh justos, y regocijaos en el Señor, y gloriaos en él vosotros todos los de recto corazón.

De qué trata este capítulo

Segundo de los siete salmos penitenciales, el 32 en la numeración hebrea. Comienza con una bienaventuranza en los versículos 2 y 3: dichoso aquel a quien se le perdona su culpa y se le cubre su pecado. San Pablo cita este inicio en Romanos 4 al hablar de la justificación por la fe.

El salmista cuenta su experiencia: mientras calló su pecado, se consumían sus huesos y sentía la mano de Dios pesar sobre él (versículos 4 y 5). Cuando decidió confesarlo, el Señor lo perdonó (versículo 6). En el versículo 9 Dios promete instruirlo, y le pide no ser como el caballo o la mula sin entendimiento (versículo 10). Termina invitando a los justos a alegrarse en el Señor.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 4 celebraciones del año litúrgico: