Salmos 117

1 Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia.

2 Diga ahora Israel que el Señor es bueno, y que es eterna su misericordia.

3 Diga ahora la casa de Aarón que es eterna la misericordia del Señor.

4 Digan ahora los que temen al Señor que su misericordia es eterna.

5 En medio de la tribulación invoqué al Señor, y otorgóme el Señor libertad y anchura.

6 El Señor es mi sostén; no temo nada de cuanto puede hacerme el hombre.

7 El Señor está de mi parte; yo despreciaré a mis enemigos,

8 Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre.

9 Mejor es poner la esperanza en el Señor que ponerla en los príncipes.

10 Cercáronme todas las naciones; mas yo en el nombre del Señor tomé venganza de ellas.

11 Cercáronme estrechamente; pero me vengué de ellas en el nombre del Señor.

12 Rodeáronme a manera de un emjambre de irritadas abejas, y ardieron en ira como fuego que prende en secos espinos; pero en el nombre del Señor tomé de ellas venganza.

13 A empellones procuraban derribarme, y estuve a punto de caer; mas el Señor me sostuvo.

14 El Señor es mi fortaleza y mi gloria; el Señor se ha constituido en salvación mía.

15 Voces de júbilo y de salvación se oyen en las moradas de los justos.

16 La diestra del Señor hizo proezas; la diestra del Señor rne ha exaltado, triunfó la diestra del Señor.

17 No moriré, sino que viviré aún, y publicaré las obras del Señor.

18 Castigado me ha el Señor severamente; mas no me ha entregado a la muerte.

19 Abridme, ¡oh sacerdotes!, las puertas del Tabernáculo de la justicia y santidad! y entrado en ellas tributaré gracias al Señor;

20 ésta es la puerta del Señor; por ella entrarán los justos.

21 Aquí te cantaré himnos de gratitud, por haberme oído, y sido mi salvador.

22 La piedra que desecharon los arquitectos, esa misma ha sido puesta por piedra angular del edificio.

23 El Señor es quien lo ha hecho; y es una cosa sumamente admirable a nuestros ojos.

24 Este es el día que ha hecho el Señor. Alegrémonos y regocijémonos en él.

25 ¡Oh Señor!, sálvame; concede, Señor, un próspero suceso.

26 Bendito sea el que viene en el nombre del Señor. Os hemos echado mil bendiciones desde la casa del Señor.

27 El Señor es Dios, y él nos ha alumbrado. Celebrad el día solemne de los Tabernáculos; celebradle con enramadas de árboles frondosos que lleguen hasta los lados del altar.

28 ¡Oh Señor!, tú eres mi Dios, y a ti tributaré acciones de gracias; tú eres mi Dios, y tu gloria ensalzaré. Tus alabanzas cantaré, porque me has oído, y te hiciste mi salvador.

29 Alabad al Señor por ser bueno; por ser eterna su misericordia.