Ezequiel 37

1 La virtud del Señor se hizo sentir sobre mí y me sacó fuera en espíritu del Señor; y me puso en medio de un campo que estaba lleno de huesos, Significado En visión celestial

2 e hízome dar una vuelta alrededor de ellos: estaban en grandísimo número extendidos sobre la superficie del campo, y secos en extremo. Significado Profecía célebre, que simboliza la vida que el Señor dará a Israel y la resurrección general al fin del mundo

3 Díjome, pues, el Señor: Hijo de hombre, ¿crees tú acaso que estos huesos vuelvan a tener vida? ¡Oh Señor Dios!, respondí yo. Tú lo sabes.

4 Entonces me dijo Él: Profetiza acerca EZEQUIEL de estos huesos, y les dirás: Huesos áridos, oíd las palabras del Señor:

5 Esto dice el Señor Dios a esos huesos: He aquí que infundiré en vosotros el espíritu, y viviréis;

6 y pondré sobre vosotros nervios, y haré que crezcan carnes sobre vosotros, y las cubriré de piel, y os daré espíritu, y viviréis, y sabréis que Yo soy el Señor.

7 Y profeticé como me lo había mandado: y mientras yo profetizaba oyóse un ruido, y he aquí una conmoción; y uniéronse huesos a huesos, cada uno por su propia coyuntura.

8 Y miré, y observé que iban saliendo sobre ellos nervios y carnes, y que por encima se cubrían de piel; mas no tenían espíritu, o vida.

9 Y dijome el Señor: Profetiza al espíritu, profetiza, ¡oh hijo de hombre!, y dirás al Espíritu: Esto dice el Señor Dios: Ven tú, ¡oh espíritu!, de las cuatro partes del mundo, y sopla sobre estos muertos, y resuciten.

10 Profeticé, pues, como me lo había mandado; y entró el espíritu en los muertos, y resucitaron; y se puso en pie una muchedumbre grandísima de hombres.

11 Y díjome el Señor: Hijo de hombre, todos esos huesos representan la familia de Israel: ellos dicen: Secáronse nuestros huesos, y pereció nuestra esperanza, y nosotros somos ya ramas cortadas.

12 Por lo tanto, profetiza tú, y les dirás: Esto dice el Señor Dios: Mirad, Yo abriré vuestras sepulturas, y os sacaré fuera de ellas, ¡oh pueblo mío!, y os conduciré a la tierra de Israel.

13 Y conoceréis que Yo soy el Señor, cuando Yo habré abierto vuestras sepulturas, ¡oh pueblo mío!, y os habré sacado de ellas,

14 y habré infundido en vosotros mi espíritu, y tendréis vida, y os dé el que reposéis en vuestra tierra: y conoceréis que Yo el Señor hablé, y lo puse por obra, dice el Señor Dios. Reunión de los dos reinos

15 Hablóme nuevamente el Señor, diciendo:

16 Y tú, ¡oh hijo de hombre!, tómate una vara, y escribe sobre ella: A Judá y a los hijos de Israel sus compañeros: y toma otra vara, y escribe sobre ella: A José, vara de Efraím, y a toda la familia de Israel, y a los que con ella están.

17 Y acerca la una vara a la otra, como para formarte de las dos una sola vara; y ambas se harán en tu mano una sola.

18 Entonces cuando los hijos de tu pueblo te pregunten, diciendo: ¿No nos explicarás qué es lo que quieres significar con eso?,

19 tú les responderás: Esto dice el Señor Dios: He aquí que Yo tomaré la vara de José que está en la mano de Efraím, y las tribus de Israel que le están unidas; y las juntaré con la vara de Judá, y haré de ellas una sola vara, y serán una sola en su mano.

20 Y tendrás a vista de ellos en tu mano las varas que escribiste;

21 y les hablarás así: Esto dice el Señor Dios: He aquí que Yo tomaré los hijos de Israel de en medio de las naciones adonde fueron, y los recogeré de todas partes, y los conduciré a su tierra.

22 Y formaré de ellos una sola nación en la tierra, en los montes de Israel, y habrá solamente un rey que los mande a todos, y nunca más formarán ya dos naciones, ni en lo venidero estarán divididos en dos reinos.

23 No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con todas sus maldades: y Yo los sacaré salvos de todos los lugares donde ellos pecaron, y los purificaré, y serán ellos el pueblo mío, y Yo seré su Dios.

24 Y el siervo mío David será el rey suyo, y uno solo será el pastor de todos ellos; y observarán mis leyes, y guardarán mis preceptos, y los pondrán por obra.

25 Y morarán sobre la tierra que Yo di a mi siervo Jacob, en la cual moraron vuestros padres; y en la misma morarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos eternamente; y David mi siervo será perpetuamente su príncipe.

26 Y haré con ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza sempiterna; y les daré firme estabilidad, y los multiplicaré, y colocaré en medio de ellos mi santuario para siempre,

27 y tendré junto a ellos mi tabernáculo, y Yo seré su Dios, y ellos serán el pueblo mío.

28 Y conocerán las naciones, que Yo soy el Señor, el santificador de Israel, cuando estará perpetuamente mi santuario en medio de ellos. Lucha final. Victoria

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).