Ezequiel 3
1 Y díjome: Hijo de hombre: come cuanto hallases; come ese volumen, y ve a hablar a los hijos de Israel.
2 Entonces abrí mi boca, y diome a comer aquel volumen,
3 y díjome: Hijo de hombre, con este volumen que Yo te doy tu vientre se alimentará, y llenaránse tus entrañas. Comile, pues, y lo halló mi paladar dulce como la miel. ✦Significado Esta plancha de hierro puesta entre Dios y los israelitas simboliza los atroces delitos de éstos, muro de bronce que impedía que Dios usase con ellos de misericordia. (Is. 59, 2.)
4 Y díjome Él: Hijo de hombre, anda y anuncia a la familia de Israel mis palabras;
5 porque no eres enviado tú a un pueblo de extraño lenguaje, y de idioma desconocido, sino a la casa de Israel;
6 ni a varias naciones, cuyo hablar te sea desconocido y extraña su lengua, cuyas palabras no puedes entender; que si a ésos fueses enviado, ellos te escucharían.
7 Mas los de la casa de Israel no quieren escucharte, porque ni a Mí mismo quieren oírme; pues la casa toda de Israel es de frente descarada y de corazón endurecido.
8 He aquí que Yo te daré a ti un rostro más firme que el rostro de ellos, y una frente más dura que la frente suya.
9 Te daré un rostro como el diamante y el pedernal; no tienes que temer, ni turbarte delante de ellos, porque ella es una familia contumaz.
10 Y díjome: Hijo de hombre, recibe en tu corazón, y escucha bien todas las palabras que Yo te hablo;
11 y anda, preséntate a los hijos de tu pueblo, que fueron traídos al cautiverio, y les hablarás de esta manera: He aquí lo que dice el Señor; por si atienden y cesan de pecar.
12 Y arrebatóme el espíritu, y oí detrás de mí una voz muy estrepitosa que decía: Bendita sea la gloria del Señor que se va de su lugar;
13 y oí el ruido de las alas de los animales, de los cuales la una batía con la otra, y el ruido de las ruedas que seguían a los animales, y el ruido de un grande estruendo.
14 Y me reanimó el espíritu, y me tomó; e iba yo lleno de amargura e indignación de ánimo; pero estaba conmigo la mano del Señor, que me confortaba.
15 Llegué, pues, a los cautivos transportados al lugar llamado montón de las nuevas mieses, donde estaban aquellos que habitaban junto al río Cobar; y detúveme donde estaban ellos, y allí permanecí melancólico siete días en medio de ellos. Oficio del profeta
16 Y al cabo de los siete días hablóme el Señor, diciendo:
17 Hijo de hombre, Yo te he puesto por centinela en la casa de Israel, y de mi boca oirás mis palabras, y se las anunciarás a ellos de mi parte.
18 Si diciendo Yo al impío: Morirás sin remedio, tú no se lo intimas, ni le hablas, a fin de que se retraiga de su impío proceder y viva, aquel impío morirá en su pecado; pero Yo te pediré a ti cuenta de su sangre o perdición.
19 Pero si tú has apercibido al impío y él no se ha convertido de su impiedad, ni de su impío proceder, él ciertamente morirá en su maldad; mas tú has salvado tu alma.
20 De la misma manera, si el justo abandonare la virtud e hiciere obras malas, Yo le pondré delante tropiezos; él morirá, porque tú no le has amonestado; morirá en su pecado, y no se hará cuenta ninguna de las obras justas que hizo, pero Yo te pediré a ti cuenta de su sangre.
21 Mas si hubieres apercibido al justo a fin de que no peque, y él no pecare, en verdad que tendrá él verdadera vida, porque le apercibiste, y tú has librado tu alma. El castigo de Jerusalén representado por símbolos
22 E hizo sentir sobre mí la mano o virtud del Señor; y díjome: Levántate y sal al campo, y allí hablaré contigo.
23 Y poniéndome en camino, salí al campo; y he aquí que la gloria del Señor estaba allí: era al modo de aquella que vi junto al río Cobar; y póstreme sobre mi rostro.
24 Y entró en mí el espíritu, y me.puso sobre mis pies; y me habló, y me dijo: Ve, y enciérrate dentro de tu casa.
25 Y tú, ¡oh hijo de hombre!, mira que han dispuesto para ti ataduras, y te atarán, y tú no podrás salir de en medio de ellos.
26 Y Yo haré que tu lengua se pegue a tu paladar, de suerte que estés mudo, y no seas ya un hombre que reprende; porque ella es una familia contumaz.
27 Mas así que Yo te habré hablado, abriré tu boca, y tú les dirás a ellos: Esto dice el Señor Dios: El que oye, oiga; y quien duerme, duerma; porque es ésta una familia contumaz.
Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).