Éxodo 14

1 Y habló el Señor a Moisés, diciendo: Significado Mac. 4, 9; Jos. 24, 6

2 Da orden a los hijos de Israel que vuelvan a su camino y acampen frente de Fihahirot, que está entre Mágdalo y el mar, delante de Beelsefón; a la vista de este lugar sentaréis el campamento junto al mar.

3 Porque Faraón va a decir de los hijos de Israel: Están estrechados del terreno y cerrados de los montes del desierto.

4 Y yo endureceré su corazón y os perseguirá: con lo que seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y conocerán los egipcios que yo soy el Señor. Ellos lo hicieron así. Faraón persigue a los fugitivos

5 Entretanto, avisaron al rey de los egipcios que el pueblo iba huyendo: y trocóse el corazón de Faraón y de sus servidores en orden al pueblo: ¿En qué pensábamos al soltar a Israel para que dejase de servirnos?

6 Hizo, pues, uncir los caballos a su carroza, y tomó consigo a todo su pueblo.

7 Y llevó seiscientos carros de guerra escogidos, y todos cuantos había en Egipto, y los capitanes de todo el ejército.

8 Y el Señor abandonó el corazón del rey de Egipto a la obstinación, el cual fue al alcance de los hijos de Israel; pero éstos habían sido amparados de una mano todavía poderosa.

9 Siguiendo, pues, las huellas los egipcios, halláronlos acampados junto al mar. Toda la caballería y carros de Faraón, y el ejército entero, estaba ya en Fihahirot, enfrente de Belsefón.

10 Y así que Faraón se hubo acercado, alzando los hijos de Israel sus ojos, vieron en pos de sí a los egipcios, con lo que se amedrentaron sobremanera.

11 Y clamaron al Señor, y dijeron a Moisés: ¿Acaso faltaban sepulturas en Egipto, para que nos hayas traído a que muriéramos en el desierto? ¿Qué designio ha sido el tuyo en sacarnos de Egipto?

12 ¿No te decíamos estando aún en Egipto: Déjanos que sirvamos a los egipcios? Porque mucho mejor nos era servirlos a ellos que morir en el desierto.

13 Moisés, empero, respondió al pueblo: No temáis: estad firmes y veréis los prodigios que ha de obrar hoy el Señor; pues esos egipcios que ahora estáis viendo, ya nunca jamás los volveréis a ver.

14 El Señor peleará por vosotros, y vosotros os estaréis quedos. Paso del mar Rojo

15 Y dijo el Señor a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.

16 Y tú levanta tu vara, y divídele, para que los hijos de Israel caminen por en medio de él a pie enjuto.

17 Yo, entretanto, endureceré el corazón de los egipcios para que vayan en persecución vuestra; y seré glorificado en el exterminio de Faraón, y de todo su ejército, y de sus carros y caballería.

18 Entonces conocerán los egipcios que Yo soy el Señor, cuando haya hecho servir para mi gloria a Faraón, y a sus carros, y a su caballería.

19 En esto, alzándose el ángel de Dios que iba delante del ejército de los israelitas, se colocó detrás de ellos, y con él juntamente la columna de nube, la cual, dejada la delantera,

20 se situó a la ÉXODO espalda, entre el campo de los egipcios y el de Israel; y la nube era tenebrosa por la parte que miraba a aquéllos, al paso que para Israel hacía clara la noche; de tal manera que no pudieron acercarse los unos a los otros durante todo el tiempo de la noche.

21 Extendiendo, pues, Moisés la mano sobre el mar, abriólo el Señor por el medio, y soplando toda la noche un viento recio y abrasador, le dejó en seco, y las aguas quedaron divididas.

22 Con lo que los hijos de Israel entraron por medio del mar en seco, teniendo las aguas como por muro a derecha e izquierda. Perecen ahogados los egipcios

23 Los egipcios, siguiendo al alcance, entraron en medio del mar tras ellos con toda la caballería de Faraón, sus carros y gente de a caballo.

24 Estaba ya para romper el alba, y he aquí que el Señor, echando una mirada desde la columna de ruego y de nubes sobre los escuadrones de los egipcios, hizo perecer su ejército,

25 y trastornó las ruedas de los carros, los cuales caían precipitados al profundo del mar. Por lo que dijeron los egipcios: Huyamos de Israel, pues el Señor pelea por él contra nosotros.

26 Entonces dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que se reúnan las aguas sobre los egipcios, sobre sus carros y caballos.

27 Luego que Moisés extendió la mano sobre el mar, se volvió éste a su sitio al rayar el alba; y huyendo los egipcios, las aguas los sobrecogieron, y el Señor los envolvió en medio de las olas.

28 Así las aguas vueltas a su curso, sumergieron los carros y la caballería de todo el ejército de Faraón que había entrado en el mar en seguimiento de Israel: ni uno tan siquiera pudo salvarse.

29 Mas los hijos de Israel marcharon por medio del mar enjuto, teniendo las aguas por muro a derecha e izquierda.

30 De esta suerte libró el Señor a Israel en aquel día de mano de los egipcios.

31 Y vieron en la orilla del mar los cadáveres de los egipcios, y cómo el Señor había descargado contra ellos su poderosa mano. Con esto temió el pueblo al Señor, y creyó al Señor y a su siervo Moisés. Cántico de Moisés

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).