Ester 15

1 Y envióle a decir (sin duda que sería Mardoqueo) a Ester que se presentase al rey e intercediese por su pueblo y por su patria.

2 Acuérdate, le dijo, del tiempo en que te hallabas en estado humilde, y cómo fuiste criada entre mis brazos; porque Aman, el segundo después del rey, ha hablado contra nosotros para que se nos quite la vida. Significado Cr. 36, 23; Esd. 1, 2; Is. 45, 1; Dn. 2, 37, etc

3 Por lo tanto, invoca tú al Señor, y habla por nosotros al rey, y líbranos de la muerte. Ester comparece ante el rey Asimismo hallé lo siguiente (2):

4 Al tercer día dejó Ester los vestidos que llevaba, y se adornó de todas sus galas,

5 y brillando con el esplendor de los aderezos de reina, después de haber invocado a Dios, que es la guía y el Salvador de todos, tomó consigo dos de sus camareras;

6 sobre una de las cuales se iba apoyando como que no podía por la suma delicadeza y debilidad sostener su cuerpo;

7 la otra camarera iba detrás de su señora, llevándole la falda que arrastraba por el suelo.

8 Entretanto, ella, con el color de rosa en su semblante, y con la gracia y brillo de sus ojos, encubría la tristeza de su corazón, comprimido de un excesivo temor.

9 Pasadas, pues, de una en una todas las puertas, llegó a ponerse enfrente del rey, que estaba sentado en su real solio, vestido con el regio manto, resplandeciendo con el oro y pedrería: su aspecto, empero, causaba terror.

10 Y habiendo él alzado la vista, y manifestado en sus ojos encendidos el furor de su pecho, la reina se desmayó, y demudado el dolor en palidez, reclinó su vacilante cabeza sobre la camarera.

11 Entonces Dios trocó el corazón del rey, inclinándole a la dulzura; y apresurado y temeroso saltó del trono, y tomando a Ester entre sus brazos hasta que volvió en sí, la acariciaba con estas palabras:

12 ¿Qué tienes, Ester? Yo soy tu hermano, no temas.

13 No morirás, porque esta ley no fue puesta para ti, sino para todos los demás;

14 arrímate, pues, y toca el cetro.

15 Como ella no hablase, tomó él el cetro de oro, y púsole sobre el cuello de Ester, y la besó, diciendo: ¿Por qué no me hablas?

16 La cual respondió: Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y con el temor de tu majestad se ha conturbado mi corazón.

17 Porque tú, ¡oh señor!, eres en extremo admirable, y está tu rostro lleno de gracia.

18 Diciendo esto, desmayóse de nuevo, y quedó casi sin sentido;

19 con lo que el rey se acongojaba y todos sus ministros consolaban a Ester. Segunda carta de Artajerjes Copia de la carta del rey Artajerjes que escribió a todas las provincias de su imperio a favor de los judíos; la cual tampoco se halla en el texto hebreo (1). Significado O procuraban confortarla. (1) Suplemento a 8, 13 16

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