1 Samuel 30
1 David y los suyos llegaron a los tres días a Siceleg, cuando ya los amalecitas habían hecho una incursión por la parte del Mediodía hasta Siceleg, y tomado esta ciudad, y pegádola fuego,
2 llevándose cautivas las mujeres, sin dejar persona chica ni grande. No mataron a nadie, sino que se los llevaron a 1 SAMUEL todos consigo y se marcharon.
3 Pues como David y su gente llegasen a la ciudad y la encontrasen abrasada, y que sus mujeres, sus hijos e hijas habían sido llevadas cautivas,
4 levantaron el grito David y la tropa que le acompañaba, deshechos en lágrimas hasta más no poder. ✦Significado La religión condena el suicidio, y con sola luz natural le condenaron Platón, Aristóteles, Cicerón y muchos otros filósofos; pues lejos de ser una prueba de valor y grandeza de alma, lo es de debilidad y poco sufrimiento
5 También las dos esposas de David, Aquinoam, la jezraelita, y Abigail, la viuda de Nabal del Carmelo, habían sido hechas cautivas.
6 Y hallóse David en extremo angustiado: porque el pueblo trataba de apedrearle estando todos poseídos de la mayor amargura por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero David puso su confianza, y se confortó con el Señor Dios suyo.
7 Y dijo a Abiatar, Sumo Sacerdote, hijo de Aquimelec: Traeme el efod, y Abiatar trajo a David el efod.
8 Y revestido de él Abiatar, consultó David al Señor, diciendo: ¿Perseguiré a estos salteadores, y los alcanzaré o no? Respondió el Señor: Persigúelos; porque, sin duda, los alcanzarás, y les quitarás la presa.
9 Partió, pues, David con los seiscientos hombres que le seguían, y anduvieron hasta el torrente Besor: donde algunos de puro cansados, se detuvieron.
10 Mas David tiró adelante con cuatrocientos hombres; quedándose atrás doscientos que por el cansancio no pudieron pasar el torrente Besor.
11 Y hallaron en el campo un hombre egipcio, el cuál llevaron a David; y diéronle pan para que comiese y agua para que aliviase su sed,
12 y, además, un pedazo de pan de higos secos y dos cuelgas de pasas. Comido que hubo, se le volvió el alma al cuerpo, y recobró el aliento; pues no había probado pan ni bebido agua en tres días y tres noches.
13 Díjole entonces David: ¿De quién eres tú? ¿De dónde vienes y adonde vas? El cual respondió: Yo soy un esclavo egipcio, que sirvo a un amalecita. Mi amo me ha dejado abandonado, porque caí enfermo anteayer. ✦Significado Que duró el duelo
14 Pues nosotros hicimos una incursión hacia la parte meridional de Careti y hacia Judá, y al mediodía de Caleb, y hemos quemado a Siceleg.
15 Díjole David: ¿Y podrás tú guiarme adonde está esa gente? Respondió el egipcio: Júrame por el nombre de Dios que no me matarás, ni me entregarás en manos de mi amo, y yo te llevaré a donde está aquella tropa. Juróselo David.
16 Guiados, pues, por el egipcio, he aquí que hallan a los amalecitas tendidos en tierra por todo el campo, comiendo y bebiendo, y como celebrando un día de fiesta por todo el botín y despojos que habían tomado en el país de los filisteos y en el de Judá.
17 Cargó, David, sobre ellos, y los siguió acuchillando desde aquella tarde hasta la tarde del día siguiente; y no escapó nadie, excepto cuatrocientos jóvenes que, montando en sus camellos, echaron a huir.
18 De esta manera recobró David todo cuanto habían pillado los amalecitas, y libertó a sus dos esposas.
19 Ninguna cosa se perdió: desde el más chico hasta el más grande, tanto hijos como hijas, los despojos y, en fin, cuanto habían quitado, otro tanto recuperó David.
20 Y además se llevó todos los rebaños y ganados mayores, e hizo que fuesen delante de él; por lo que decían sus gentes: Ésta es la presa que ha hecho David.
21 Llegado David adonde estaban los doscientos hombres, que de puro cansadas se habían quedado y no habían podido seguirle, y a los cuales dejó mandado que descansaran en la orilla del torrente Besor, salieron éstos a recibirle a él y a la tropa que le acompañaba, Luego que David estuvo cerca de ellos, los saludó con agrado.
22 Mas todos los malignos y perversos de entre los hombres que habían ido con David comenzaron a decir: Ya que no vinieron con nosotros, no les daremos cosa alguna de la presa que hemos recobrado; conténtese cada uno con que se le vuelva a su mujer e hijos; y recibido esto, vayase.
23 David, empero, dijo: No habéis de disponer así, hermanos míos, de las cosas que nos ha dado el Señor; ya que Él nos ha protegido y entregado en nuestras manos a los salteadores que se arrojaron contra nosotros, y nos saquearon.
24 Nadie habrá que apruebe vuestra proposición; porque igual parte deberá caber al que se halló en el combate, y al que se quedó guardando el bagaje; y así la partición deberá ser igual.
25 Y desde aquel día en adelante fue éste un punto ya decidido y establecido, y una ley en Israel hasta el presente.
26 Llegó, en fin, David a Siceleg, y envió dones de la presa a los ancianos de Judá, parientes suyos, diciendo: Recibid esa expresión de lo que hemos tomado a los enemigos del Señor,
27 Y envió también a los que vivían en Betel y en Ramot hacia el Mediodía, a los de Jeter,
28 Aroer, y Sefamot, y Estamo,
29 a los de Racal, y de las ciudades de Jerameel, y de las de Cení,
30 y a los de Arama, y del lago de Asan, y a los de Atac,
31 de Hebrón y, finalmente, a los demás que habitaban en aquellos lugares en los cuales David y su gente habían estado algún tiempo alojados. Muerte de Saúl y Jonatás
Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).