1 Reyes 3
1 Salomón, pues, afianzado que hubo su trono, emparentó con Faraón, rey de Egipto, desposándose con su hija; la que condujo a la ciudad de David, mientras que acababa de edificar su casa y el templo del Señor, y los muros alrededor de Jerusalén. ✦Significado Créese que la hija de Faraón abrazó la religión de los hebreos. (Sal. 44, 11; 12.) No obstante, algunos opinan que volvió después a idolatrar y fue causa de la caída de Salomón
2 Mientras tanto el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos; porque no estaba todavía edificado el templo del Señor.
3 Y Salomón amó al Señor, y siguió los preceptos de David su padre; solamente que ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos. 1 REYES ✦Significado Esto es, en ciertos lugares, como Betel, Siquem, Hebriin, Gálgala, Gabaón, etc., que los hebreos veneraban por haber estado allí el Arca del Señor. Pero después de erigido el Tabernáculo, no podían ofrecerse sacrificios fuera de él, aunque el Señor toleraba alguna vez la costumbre antigua
4 Partío, pues, para Gabaón, a fin de ofrecer allí sacrificios; por cuanto era éste el más grande entre los lugares excelsos; mil víctimas ofreció Salomón en holocausto sobre aquel altar en Gabaón.
5 Y apareció el Señor por la noche en sueños a Salomón, diciendo: Pide lo que quieres que Yo te otorgue. ✦Significado Esto es, en un éxtasis o visión profética
6 Respondió Salomón: Tú usaste de gran misericordia con tu siervo David, mi padre; así como él anduvo en tu presencia con verdad, y justicia, y rectitud de corazón para contigo, Tú le conservaste tu gran misericordia, y le diste un hijo que se sentase sobre su trono, según que hoy se verifica.
7 Ahora, pues, Señor Dios, Tú me has hecho reinar a mí, siervo tuyo, en lugar de mi padre David; mas yo soy aún como un niño chiquito, que no sabe la manera de conducirse.
8 Por otra parte, se halla tu siervo en medio del pueblo que Tú escogiste, pueblo infinito, que no puede contarse ni reducirse a número por su muchedumbre.
9 Da, pues, a tu siervo un corazón dócil, para que sepa hacer justicia y discernir entre lo bueno y lo malo; porque si no, ¿quién será capaz de gobernar este pueblo, este pueblo tuyo tan numeroso?
10 Agradó esta oración al Señor; por haber pedido Salomón semejante gracia.
11 Y díjole el Señor: Por cuanto has hecho esa petición, y no has pedido para ti larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino que has pedido sabiduría para discernir lo justo,
12 sábete que Yo he otorgado tu súplica, y dádote un corazón sabio, y de tanta inteligencia, que no le ha habido semejante antes de ti, ni le habrá después. ✦Significado Sb. 7, 17; Ecli. 47, 14
13 Pero aun esto que no has pedido, te lo daré, es a saber: riquezas y gloria; por manera que no habrá habido en todos los tiempos pasados ningún rey que te iguale;
14 y si tú siguieras mis caminos y observares mis preceptos y mis leyes, conforme lo hizo tu padre, te concederé larga vida.
15 Luego que despertó Salomón, conoció la cualidad o verdad de aquel sueño; y llegado a Jerusalén, presentóse ante el Arca del Testamento del Señor, y ofreció holocaustos y víctimas pacíficas, y dio un gran banquete a todos sus cortesanos. Juicio de Salomón
16 En aquella sazón acudieron al rey dos mujeres públicas, y presentándose a su tribunal, ✦Significado Véase Jos. 2, 1; 6, 22
17 dijo una de ellas: Dígnate escucharme ¡oh señor mío!: Yo y esta mujer vivíamos en una misma casa, y yo parí en el mismo aposento en que ella estaba.
18 Tres días después de mi parto, parió también ella; nos hallábamos las dos juntas, y no había en la casa nadie sino nosotras dos.
19 Mas el hijo de esta mujer murió una noche; porque estando ella durmiendo le sofocó.
20 Y, levantándose en silencio a una hora intempestiva de la noche, cogió a mi niño del lado de esta sierva tuya, que estaba dormida, y se le puso en su seno, y a su hijo muerto le puso en el mío.
21 Cuando me incorporé por la mañana para dar de mamar a mi hijito, lo hallé muerto; pero mirándole con mayor atención así que fue día claro, reconocí no ser el mío, que yo había parido.
22 A esto respondió la otra mujer: Es falso; tu hijo es el que murió, y el que vive es el mío. La otra, por el contrario, decía: Mientes; pues mi hijo es el vivo, y el tuyo es el muerto; y de esta manera altercaban en presencia del rey.
23 Dijo entonces el rey: La una dice: Mi hijo es el vivo, el muerto es el tuyo. La otra responde: No, que tu hijo es el muerto, y el vivo es el mío.
24 Ahora bien, dijo el rey, traedme una espada. Y así que se la hubieron traído:
25 Partid, dijo, por medio el niño vivo, y dad la una mitad a la una, y la otra mitad a la otra.
26 Mas entonces, la mujer que era madre del hijo vivo, clamó al rey (porque se le conmovieron sus entrañas por amor a su hijo): Dale, te ruego, ¡oh señor!, a ella vivo el niño, y no le mates. Al contrario decía la otra: Ni sea mío ni tuyo, sino divídase.
27 Entonces el rey pronunció esta sentencia: Dad a la primera el niño vivo, y no hay que matarle, pues ella es su madre.
28 Divulgóse por todo Israel la sentencia dada por el rey, y se llenaron todos de un respetuoso temor hacia él, viendo que le asistía la sabiduría de Dios para administrar justicia. Administración de Salomón
Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).