1 Juan 2

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo, a fin de que no pequéis. Pero aun cuando alguno, por desgracia, pecare, no desespere, pues tenemos por abogado para con el Padre, a Jesucristo justo y santo:

2 y Él mismo es la víctima de propiciación por nuestros pecados; y no tan sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Significado R. 8, 46; Ro. 3, 4; Stg. 3, 2.) — Victima divina que se ofreció en la cruz, y se ofrece cada día en el altar, y con la que aplaca al eterno Padre

3 Y si guardamos sus mandamientos, con eso sabemos que verdaderamente le hemos conocido. Significado Que le conocemos con fe viva y animada de la caridad

4 Quien dice que le conoce, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.

5 Pero quien guarda sus mandamientos, en ése verdaderamente la caridad de Dios es perfecta, y por esto conocemos que estamos en Él.

6 Quien dice que mora en Él, debe seguir el mismo camino que Él siguió.

7 Carísimos, no voy a escribiros un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el cual recibisteis desde el principio: El mandamiento antiguo es la palabra divina que oísteis.

8 Y, no obstante, yo os digo que el mandamiento de que os hablo es un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en sí mismo, y en vosotros, porque las tinieblas desaparecieron, y luce ya la luz verdadera. Significado Por haberle renovado Jesucristo en el Evangelio, enseñándonos que debemos amar aun a nuestros enemigos

9 Quien dice estar en la luz, aborreciendo a su hermano o al prójimo, en tinieblas está todavía.

10 Quien ama a su hermano, en la luz mora, y en él no hay escándalo.

11 Mas el que aborrece a su hermano, en tinieblas está, y en tinieblas anda, y no sabe adonde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. No amemos las tinieblas del mundo

12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados están perdonados por el nombre de Jesús.

13 A vosotros, padres de familia, os escribo, porque habéis conocido al que existía desde el principio. Os escribo a vosotros, mozos, porque habéis vencido al maligno espíritu.

14 Os escribo a vosotros, niños, porque habéis conocido al Padre. A vosotros, jóvenes, os escribo, porque sois valerosos, la palabra de Dios permanece en vosotros, y vencisteis al maligno espíritu.

15 Ved, pues, lo que os escribo a todos: No queráis amar al mundo, ni las cosas mundanas. Si alguno ama al mundo, no habita en él la caridad del Padre;

16 porque todo lo que hay en el mundo, es concupiscencia de los ojos, y soberbia de la vida, lo cual no nace del Padre, sino del mundo.

17 El mundo pasa, y su concupiscencia. Mas el que hace la voluntad de Dios, permanece eternamente. Huyamos de las tinieblas de la herejía Significado Todos sus atractivos

18 Hijitos, ésta es ya la última hora o edad del mundo; y así como habéis oído que viene el anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde echamos de ver, que ya es la última hora. Significado Varios intérpretes creen que habla aquí San Juan de la ruina del pueblo judío, la destrucción de Jerusalén y su templo, etc., todo como figura de la ruina universal del mundo

19 De entre nosotros han salido, mas no eran de los nuestros, 1 SAN JUAN que si de los nuestros fueran, con nosotros, sin duda, hubieran perseverado; pero ellos se apartaron de la Iglesia para que se vea claro que no todos son de los nuestros. Significado Del número de los verdaderos fieles

20 Pero vosotros habéis recibido la unción del Espíritu Santo, y de todo estáis instruidos.

21 No os he escrito como a ignorantes de la verdad, sino como a los que saben, porque ninguna mentira procede de la verdad.

22 ¿Quién es mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es un anticristo, que niega al Padre; y al Hijo.

23 Cualquiera que niega al Hijo, tampoco reconoce al Padre: quien confiesa al Hijo, también al Padre confiesa o reconoce.

24 Vosotros estad firmes en la doctrina que desde el principio habéis oído. Si os mantenéis en lo que oísteis al principio, también os mantendréis en el Hijo, y en el Padre.

25 Y ésta es la promesa, que nos hizo Él mismo, la vida eterna.

26 Esto os he escrito en orden a los impostores que os seducen.

27 Mantened en vosotros la unción divina, que de Él recibisteis. Con eso no tenéis necesidad que nadie os enseñe, sino que conforme a lo que la unción del Señor os enseña en todas las cosas, así es verdad, y no mentira. Por lo tanto, estad firmes en eso mismo que os ha enseñado.

28 En fin, hijitos, permaneced en Él, para que cuando venga, estemos confiados, y no nos hallemos confundidos por Él en su venida. Dios es Padre

29 Y pues sabéis que Dios es justo, sabed igualmente que quien vive según justicia, es hijo del mismo.

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).