Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa - Fiesta
viernes, 23 de julio de 2010
Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa - Fiesta Ciclo C · Año II
Santo del día: Santa Brígida de Suecia
Primera lectura
Carta de San Pablo a los Gálatas 2,19-20.
Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Yo estoy crucificado con Cristo,
y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
Salmo responsorial
Salmo 33(32),2-11.
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.
Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.
La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.
Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.
El Señor frustra el designio de las naciones
y deshace los planes de los pueblos,
pero el designio del Señor
permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones.
Evangelio
Evangelio según San Juan 15,1-8.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»
Reflexión del día
«El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre»
Al nombrar a santa Brígida copatrona de Europa, pienso actuar de manera que la sientan cercana a ellos no solamente los que han recibido la vocación a una vida de especial consagración, sino también los que están llamados a las ocupaciones ordinarias de la vida laical en el mundo, y sobre todo, a la alta y exigente vocación de formar una familia cristiana.
Sin dejarse extraviar por las condiciones de bienestar de su entorno aristocrático, vivió con su esposo Ulf una experiencia matrimonial en la cual al amor conyugal se unía una intensa oración, el estudio de las Sagradas Escrituras, la mortificación, la caridad. Juntos fundaron un pequeño hospital en el que ellos mismos frecuentemente cuidaban a los enfermos. Brígida tenía la costumbre de servir personalmente a los pobres. Juntamente con ello se distinguió por sus cualidades pedagógicas que tuvo ocasión de poner en práctica a lo largo del tiempo que se le pidieron sus servicios en la corte de Estocolmo. Fue durante esa experiencia que maduraron los consejos que ella misma dará en diversas ocasiones a los príncipes y a los soberanos para cumplir debidamente sus tareas. Pero los primeros que se beneficiaron de ellos fueron, con toda seguridad, sus hijos, y por ello no es por casualidad que a una de sus hijas, Catalina, se le venera como santa...
Después de la muerte de su esposo, oyó la voz de Cristo que le confiaba una nueva misión guiándola, paso a paso, a través de una serie de gracias místicas extraordinarias... Con la fuerza, como un eco, de los antiguos y grandes profetas, hablaba con firmeza a los príncipes, a los papas, revelando los designios de Dios sobre los acontecimientos de la historia. No ahorrará las advertencias severas en materia de reforma moral del pueblo cristiano y del mismo clero...
Las tierras escandinavas, patria de Brígida, habiéndose alejado de la plena comunión con la Sede de Roma en el curso de tristes acontecimientos durante el siglo XVI, la figura de la santa sueca permanece como un precioso lazo de unión ecuménico, reforzado todavía más por el compromiso, en ese sentido, de la Orden religiosa que ella fundó.
— San Juan Pablo II (1920-2005) Carta apostólica Spes aedificandi
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Fuente: Evangelizo.org