Calendario litúrgico
miércoles, 15 de noviembre de 2023
Miércoles de la 32a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año I
Santo del día: San Félix de Nola · Beata Isabel Achler · San Roque Gonzalez · San Alberto Magno
Primera lectura
Libro de la Sabiduría 6,1-11.
¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra!
¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios,
Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios
él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.
Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor.
Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al grande, y cuida de todos por igual,
Pero los poderosos serán severamente examinados.
A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta;
porque los que observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y los que se dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su defensa.
Deseen, entonces, mis palabras; búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.
Salmo responsorial
Salmo 82(81),3-4.6-7.
¡Defiendan al desvalido y al huérfano,
hagan justicia al oprimido y al pobre;
libren al débil y al indigente,
rescátenlos del poder de los impíos!”.
Yo había pensado: “Ustedes son dioses,
todos son hijos del Altísimo”.
Pero morirán como cualquier hombre,
caerán como cualquiera de los príncipes.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 17,11-19.
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!".
Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".
Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".
Reflexión del día
¡Sean agradecidos!
Queridos Hermanos y Señores de la tierra en Cristo, el buen Jesús. Yo, Catalina, esclava de los servidores de Jesucristo, les escribo, en su preciosa sangre. Escribo con el deseo de verlos agradecidos por todas las bondades que ustedes recibieron de Dios, con la finalidad que aumenten y nutran el manantial de amor divino de sus almas. El agradecimiento es muy agradable a Dios y beneficioso para nosotros. La ingratitud desagrada mucho a Dios y nos hace mal. Con ella secamos la piedad, invitamos a Dios a no aumentar sus gracias y a privarnos de las gracias que nos ha hecho. Tenemos que aplicarnos con mucho celo a ver las bondades de Dios, ya que al verlas las agradeceremos y al agradecerlas damos gloria y alabanza a su Nombre.
¿Cómo mostraremos nuestro agradecimiento o nuestra ingratitud? Se los diré. Mostramos nuestra ingratitud ofendiendo la bondad de Dios y de nuestro prójimo, al ofenderlos de mil maneras y con mil injusticias, al no facilitarles lo que estamos obligados a darles. Es decir, al no amar a Dios por encima de todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. (…) En cambio, el hombre fiel y agradecido hacia su Creador, le rende la justicia que le es debida, la alabanza y honor que Dios demanda, al amarlo por encima de todo y al amar al prójimo como a sí mismo. Ese hombre contempla la humildad de Dios para abajar su orgullo (…), agranda su corazón en la caridad y se purifica de todo en la pureza de Cristo, en la abundancia de su preciosa Sangre. (…)
Quisiera mis queridísimos Hermanos, que agradezcan las gracias que les hace el Creador. Así ellas aumentarán.
— Santa Catalina de Siena (1347-1380) Carta a los señores Bannerets, 46 (Lettres, I, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org