Calendario litúrgico
domingo, 27 de febrero de 2022
8o domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año II
Santo del día: San Gregorio de Narek
Primera lectura
Libro de Isaías 49,14-15.
Sión decía: "El Señor me abandonó,
mi Señor se ha olvidado de mí".
¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!
Salmo responsorial
Salmo 62(61),2-3.6-7.8-9.
Sólo en Dios descansa mi alma,
de él me viene la salvación.
Sólo él es mi Roca salvadora,
él es mi baluarte: nunca vacilaré.
Sólo en Dios descansa mi alma,
de él me viene la esperanza.
Sólo él es mi Roca salvadora,
él es mi baluarte: nunca vacilaré.
Mi salvación y mi gloria
están en Dios:
él es mi Roca firme,
en Dios está mi refugio.
Confíen en Dios constantemente,
ustedes, que son su pueblo;
desahoguen en él su corazón,
porque Dios es nuestro refugio.
Segunda lectura
Carta I de San Pablo a los Corintios 4,1-5.
Hermanos:
Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.
En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo.
Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor.
Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 6,24-34.
Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'.
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
Reflexión del día
“¿Un ciego puede guiar a otro ciego?”
El que estará fundado sobre el conocimiento de la Verdad, Cristo, el dulce Jesús, recibirá y gustará el reposo de su alma con el amor de la caridad. El alma recibe esta caridad por el conocimiento. Hay dos medios principales para conocer esta verdad.
Tenemos que reconocer que todo lo que tiene existencia debe ser amado en Dios y por Dios, que es la Verdad y sin él nada existe. El que se separe de la verdad, caminará en la vía de la mentira siguiendo al demonio, padre de ella. Existen dos medios para conocer la verdad. El primero es conocer la verdad de Dios, que nos ama de un amor inefable. Nos ha amado antes que fuéramos, nos ha creado por amor para que tengamos la vida eterna y gustemos para siempre la felicidad perfecta. Esta es la verdad. ¿La prueba que así es? La sangre derramada por nosotros, con un tan gran amor. (…)
Debemos conocer y ver la verdad en nuestro prójimo, grande o pequeño, servidor o amo. Cuando lo vemos realizar algo e invitarnos a hacer lo mismo, debemos examinar si lo hecho es fundado o no sobre la verdad y por qué motivo se ha emprendido. El que no lo examina así, actúa como un insensato, como un ciego que sigue a otro ciego guiado por la mentira. Muestra que no está en la verdad ni la busca. A veces, son tan insensatos que pueden perder la vida del alma y del cuerpo con sus bienes temporales. No se inquietan porque son ciegos y no conocen lo que deberían conocer, caminan en las tinieblas.
— Santa Catalina de Siena (1347-1380) Carta a la reina de Nápoles, 316 (Lettres, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org