Calendario litúrgico
jueves, 12 de diciembre de 2019
Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América y Filipinas Ciclo A · Año II
Santo del día: San Corentino de Quimper
Primera lectura
Libro de Isaías 41,13-20.
Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: "No temas, yo vengo en tu ayuda".
Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -oráculo del Señor- y tu redentor es el Santo de Israel.
Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo.
Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua.
Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos,
para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.
Salmo responsorial
Salmo 145(144),1.9.10-11.12-13ab.
Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
y bendeciré tu Nombre eternamente;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.
Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.
Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 11,11-15.
Jesús dijo a la multitud:
"Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
¡El que tenga oídos, que oiga!"
Reflexión del día
«El niño saltó de alegría en mi seno»
Llevando a Dios en sus entrañas, la Virgen se apresuró a Isabel, cuyo niño, aún en su vientre, sintiendo la salutación de la Madre de Dios, dio saltos de júbilo, así como cánticos de alabanzas y le exclamó:
¡Salve, Oh Fruto de inmarcesible rama!
¡Salve, Oh Huerto de incorruptibles Frutos!
¡Salve, Oh Labrada por Aquel Labrador Amante de la humanidad!
¡Salve, Tú, que diste vida al Autor de nuestra vida!
¡Salve, Oh Jardín Fructífero de abundantes misericordias!
¡Salve, Oh Mesa que lleva la Oblación de la fortuna del perdón!
¡Salve, Tú, que incrementas las praderas del Paraíso!
¡Salve, Tú, que preparas el puerto tranquilo para las almas!
¡Salve, Tú, que preparas el puerto tranquilo para las almas!
¡Salve, Oh Aceptable Incienso de la intercesión!
¡Salve, Oh Oblación de perdón de todo el mundo!
¡Salve, Oh Favor de Dios para con los mortales!
¡Salve, Oh Acceso de los mortales hacia Dios!
¡Salve, Oh Virgen, Novia sin novio!
¡Oh Virgen Purísima que no conociste matrimonio!; cuando Te vio el sabio y casto José, fue turbado por una riada de dudosos pensamientos; temiendo que Tú hubieras sido ultrajada. Pero, cuando supo que tu Concepción era Obra del Espíritu Santo, exclamó: ¡Aleluya!
Los pastores; oyendo las gloriosas alabanzas de los ángeles; anunciando la presencia del Cristo Encarnado; se apresuraron hacia Él, como a un Pastor, y le contemplaron como a un Cordero Inmaculado, reposando en el seno de María Virgen; a la que ensalzaron diciendo:
¡Salve, Oh Madre del Cordero y del Pastor!
¡Salve, Oh Redil de las ovejas espirituales!
¡Salve, Oh Baluarte, castigo de los enemigos invisibles!
¡Salve, Oh Llave de las puertas del Paraíso!
¡Salve, Porque los celestiales se regocijan con los terrenales!
¡Salve, Porque los terrenales participan del coro celestial!
¡Salve, Oh Voz de los Apóstoles, jamás callada!
¡Salve, Oh Coraje de los luchadores, jamás vencido!
¡Salve, Oh firme Cimiento de la Fe!
¡Salve, Oh brillante Señal de la Gracia!
¡Salve, Que por Ti, el infierno se quedó despojado!
¡Salve, Que por Ti, nos hemos revestido de la Gloria!
¡Salve, Oh Virgen, Novia sin novio! (…)
¡Habiendo contemplado un extraño nacimiento, apartémonos del mundo como extraños, y elevemos nuestras mentes a los Cielos! Pues, por ello, el Dios Altísimo apareció humildemente, sobre la tierra como un mortal; Para elevar a lo Alto a aquellos que le exclaman: ¡Aleluya!
— Liturgia bizantina Himno Akátistos a la Madre de Dios del siglo VII (Trad. S.A. Salhani - Comunidad Ortodoxa Antioquena de Argentina; adapt. sc©Evangelizo.org )
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Fuente: Evangelizo.org