Calendario litúrgico
lunes, 2 de octubre de 2017
Santos Ángeles Custodios Ciclo A · Año I
Santo del día: Beato Antonio Chevrier
Primera lectura
Libro del Exodo 23,20-23.
Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.
Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él.
Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
Entonces mi ángel irá delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, los hititas, los perizitas, los cananeos, los jivitas y los jebuseos, y los exterminará.
Salmo responsorial
Salmo 91(90),1-2.3-4.5-6.10-11.
Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».
Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.
En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?".
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos
y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.
El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial."
Reflexión del día
«Sus ejércitos, servidores de sus deseos» (sl 102,21)
Los ángeles descienden hacia los que deben ser salvados. «Los ángeles subían y bajaban sobre el Hijo del hombre» (Jn 1:51); y «se le acercaban y le servían» (Mt 4,11). Ahora bien, los ángeles descendían porque Cristo había descendido primero; temían descender antes de que se lo ordenara el Señor de la fuerzas celestiales y de todas las cosas (Col 1,16). Pero cuando vieron al Príncipe de los ejércitos celestiales permanecer sobre la tierra, entonces, a través de este camino abierto por Él, siguieron a su Señor, obedientes a la voluntad de aquél que los puso como guardianes de todos los que creen en su nombre.
Tú mismo, ayer, estabas bajo la dependencia del demonio, hoy, estás bajo la de un ángel. «Estén atentos, no desprecien a ninguno de estos pequeños» que están en la Iglesia «pues en verdad yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar el rostro de mi Padre del Cielo». Los ángeles están consagrados a tu salvación, se han declarado al servicio del Hijo de Dios y dicen entre ellos: « Si Él ha descendido tomando un cuerpo, si se ha revestido de una carne mortal, si ha soportado la cruz, si murió por todos los hombres ¿por qué descansar, por qué ahorrarnos trabajo? ¡Vayamos, todos los ángeles, descendamos del cielo!» Por eso cuando Cristo nació había «una multitud de los ejércitos celestiales alabando y glorificando a Dios» (Lc 2,13).
— Orígenes (c. 185-253) Homilías sobre Ezequiel I, 7
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org