Calendario litúrgico
martes, 3 de marzo de 2015
Martes de la 2a semana de Cuaresma Ciclo B · Año I
Santo del día: Beata María Concepcion Cabrera Almida
Primera lectura
Libro de Isaías 1,10.16-20.
¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal,
aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!
Vengan, y discutamos -dice el Señor-: Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.
Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país;
pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.
Salmo responsorial
Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.
No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.
"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?
Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios."
Evangelio
Evangelio según San Mateo 23,1-12.
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".
Reflexión del día
La vida comunitaria: «Todos vosotros sois hermanos»
Los hermanos, hagan lo que hagan, deben mostrarse caritativos y gozosos los unos para con los otros. El que trabaja hablará así del que ora: «El tesoro que posee mi hermano, es también mío, puesto que todo nos es común». Por su parte, el que ora dirá del que lee: «El beneficio que saca de su lectura me enriquece a mí también». Y también el que trabaja dirá: «Es por interés hacia la comunidad que cumplo este servicio».
Los múltiples miembros del cuerpo no forman más que un solo cuerpo y mutuamente se sostienen cumpliendo cada uno su tarea. El ojo ve para todo el cuerpo; la mano trabaja para los demás miembros; el pie, al andar, los lleva a todos con él; un miembro sufre cuando otro miembro sufre. Es así tal como los hermanos se deben comportar los unos con los otros (cf Rm 12, 4-5). El que ora no juzgará al que trabaja pensando que no ora... El que sirve, no juzgará a los demás. Por el contrario, cada uno, haga lo que haga, lo hace para la gloria de Dios (cf 1C 10,31; 2C 4,15).
Así una gran concordia y una serena armonía formarán «el vínculo de la paz» (Ef 4,3), que les unirá entre sí y les hará vivir con transparencia y simplicidad bajo la mirada amorosa de Dios. Evidentemente que lo esencial es perseverar en la oración. Por otra parte sólo se requiere una cosa: cada uno debe poseer en su corazón este tesoro que es la presencia vivificante y espiritual del Señor. Tanto si trabaja, como si ora o lee, cada uno debe poder decir que posee este bien imperecedero que es el Espíritu Santo.
— Homilía atribuida a San Macario de Egipto (¿-390) Tercera homilía, 1-3; PG 34, 467-470
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Fuente: Evangelizo.org
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