Calendario litúrgico
jueves, 12 de diciembre de 2013
Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América y Filipinas Ciclo A · Año II
Santo del día: San Corentino de Quimper
Primera lectura
Libro de Eclesiástico 24,23-31.
Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob.
Ella hace desbordar la Sabiduría como el Pisón y como el Tigris en los días de los primero frutos;
inunda de inteligencia como el Eufrates y como el Jordán en los tiempos de la cosecha;
prodiga la instrucción como el Nilo, como el Guijón en los días de la vendimia.
El primero no terminó de conocerla y el último ni siquiera la vislumbra.
Porque su pensamiento es más vasto que el océano y su designio, más profundo que el gran Abismo.
En cuanto a mí, como un canal que brota de un río, como una acequia, salí a un jardín
y dije: "Regaré mi huerta y empaparé mis canteros". ¡De pronto, mi canal se convirtió en un río, y mi río se transformó en un mar!
Salmo responsorial
Salmo 67(66),2-3.5.7.8.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones.
Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
La tierra ha dado su fruto:
el Señor, nuestro Dios, nos bendice.
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra.
Segunda lectura
Carta de San Pablo a los Gálatas 4,4-7.
Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley,
para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.
Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo" ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 1,39-48.
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".
Reflexión del día
“¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?”
“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre...” (Lc 1,42) De hecho, las generaciones te proclamarán dichosa, como tú los has anunciado. Las hijas de Jerusalén, es decir, la Iglesia, te han visto y proclaman tu felicidad... En efecto, tú eres el trono real rodeado de ángeles contemplando al Maestro y Creador que está sentado en él. (cf Dt 7,9). Eres el Edén espiritual, más sagrado y más sublime que el anterior. En el primero habitaba el Adán de la tierra; en ti, el Señor del cielo. (1Cor 15,47) El arca de Noé es la prefiguración de tu ser porque guardó en si el germen de la segunda creación. Tú das a luz a Cristo, la salvación del mundo por la cual quedaron sepultados los pecados y apaciguadas las aguas.
En la antigüedad has sido prefigurada por la zarza ardiente, dibujada por las tablas escritas por Dios (cf Ex 31,18) contada por el arca de la alianza. Has sido prefigurada por la urna de oro, el candelabro..., la vara de Aarón florida (Nm 17,23)...Me iba a olvidar de la escala de Jacob. Así como Jacob vio el cielo y la tierra unidos por la escala, y los ángeles que subían y bajaban por ella, y a Aquel que es el invencible y el único fuerte, luchar con él una lucha simbólica, así tú misma has sido hecha medianera y escala por la que Dios descendió hacia nosotros y tomó sobre si la debilidad de nuestra sustancia, abrazándola y uniéndola estrechamente a si.
— San Juan Damasceno (c. 675-749) Primer sermón sobra la dormición de María; SC 80,pag 101ss
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org