Calendario litúrgico
domingo, 3 de noviembre de 2013
31o domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año I
Santo del día: San Ermengol de Urgel · San Martín de Porres
Primera lectura
Libro de la Sabiduría 11,22-26.12,1-2.
El mundo entero es delante de ti como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra.
Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan.
Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.
¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?
Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida,
porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.
Salmo responsorial
Salmo 145(144),1-2.8-9.10-11.13.14.
Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
y bendeciré tu Nombre eternamente;
día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.
Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.
Tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.
El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados.
Segunda lectura
Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,11-12.2,1-2.
Pensando en esto, rogamos constantemente por ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado, y lleve a término en ustedes, con su poder, todo buen propósito y toda acción inspirada en la fe.
Así el nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes, y ustedes en él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos,
que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 19,1-10.
Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.
Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.
El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.
Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".
Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador".
Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".
Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,
porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".
Reflexión del día
“Zaqueo quería ver Jesús”
Hoy en día los hombres tienden a no buscar a Dios… Lo buscan todo, menos a Dios. Dios ha muerto, dicen; no nos ocupemos de eso más Pero Dios no murió; para tantos hombres de hoy, está perdido. ¿Entonces, no valdría la pena buscarlo?
Lo buscamos todo: lo que es nuevo y lo que es antiguo; lo que es difícil y lo que es inútil; lo que es bueno y lo que es malo. Podríamos decir que esta búsqueda es lo que caracteriza la vida moderna. ¿Por qué no buscar a Dios? ¿No es un "valor" que merece nuestra búsqueda? ¿No es una realidad que requiere un conocimiento mejor que el puramente nominal de uso general?
¿No es mejor que la de ciertas expresiones religiosas supersticiosas y extravagantes que debemos o bien rechazar porque son falsas o bien purificar porque son imperfectas? ¿No es mejor que la que ya se considera informada y olvida que Dios es un misterio indecible, que conocer Dios es para nosotros una cuestión de vida, de vida eterna? (Cf Jn 17,3)
¿Dios no es, como se dice, un "problema" que nos interesa personalmente, que pone en juego nuestro pensamiento, nuestra conciencia, nuestro destino, e inevitablemente, un día, nuestro encuentro personal con Él? ¿Y no será que Dios se ha escondido para que tengamos que buscarlo, por un camino apasionante que para nosotros es decisivo? ¿Y si es el mismo Dios el que nos busca?
— Beato Pablo VI Audiencia general, 26 de agosto 1970
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Fuente: Evangelizo.org
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