Calendario litúrgico
martes, 4 de enero de 2011
Martes de la II Semana de Navidad Ciclo A · Año I
Santo del día: Santa Isabel Ana Seton
Primera lectura
Epístola I de San Juan 3,7-10.
Hijos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo, como él mismo es justo.
Pero el que peca procede del demonio, porque el demonio es pecador desde el principio. Y el Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del demonio.
El que ha nacido de Dios no peca, porque el germen de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.
Los hijos de Dios y los hijos del demonio se manifiestan en esto: el que no practica la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.
Salmo responsorial
Salmo 98(97),1.7-8.9.
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
Resuene el mar y todo lo que hay en él,
el mundo y todos sus habitantes;
aplaudan las corrientes del océano,
griten de gozo las montañas al unísono.
Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con rectitud.
Evangelio
Evangelio según San Juan 1,35-42.
Estaba Juan Bautista otra vez allí con dos de sus discípulos
y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el Cordero de Dios".
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.
El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué quieren?". Ellos le respondieron: "Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?".
"Vengan y lo verán", les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.
Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías", que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas", que traducido significa Pedro.
Reflexión del día
«Jesús tomó los panes..., pronunció la bendición, los partió y los dio a sus discípulos»
«No podemos vivir sin domingo». En el año 304, el emperador Diocleciano prohibió a los cristianos, bajo pena de muerte, poseer las Escrituras y reunirse los domingos para celebrar la Eucaristía... Cuando en Abitene, en el actual Túnez actual, encontraron en un domingo, a cuarenta-y-nueve cristianos celebrando la eucaristía... fueron arrestados y conducidos al tribunal... Una vez allí dijeron: «Sine dominico non possumus»: no podemos vivir sin reunirnos en asamblea los domingos para celebrar la eucaristía. Nos faltarían las fuerzas necesarias para afrontar las dificultades cotidianas y no sucumbir...
El Hijo de Dios, habiendo venido en carne mortal, pudo llegar a hacerse pan y así ser alimento para su pueblo, en marcha hacia la tierra prometida del cielo. Tenemos necesidad de este pan para afrontar las dificultades y fatigas del viaje. El domingo, día del Señor, es la ocasión propicia para encontrar nuestras fuerzas en él que es el Señor de la vida. El precepto de asistir a la eucaristía los domingos no es un deber impuesto desde el exterior, un yugo que pesa sobre nuestros hombros. Por el contrario, participar en la celebración dominical, alimentarse del pan eucarístico y experimentar la comunión entre hermanos y hermanas en Cristo, es una necesidad y un gozo para el cristiano. Es así como el cristiano puede encontrar la energía necesaria para el camino que cada semana debemos recorrer.
— Benedicto XVI Homilía para el Congreso eucarística italiano
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org