Calendario litúrgico
lunes, 3 de mayo de 2010
Santos Felipe y Santiago, apóstoles Ciclo C · Año II
Santo del día: Santiago Apóstol
Primera lectura
Carta I de San Pablo a los Corintios 15,1-8.
Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.
Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.
Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.
Se apareció a Pedro y después a los Doce.
Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles.
Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.
Salmo responsorial
Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
Evangelio
Evangelio según San Juan 14,6-14.
Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."
Reflexión del día
Santos Felipe y Santiago, apóstoles, fundamentos de la ciudad santa (Ap 21,19)
“Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob” (Sl 86, 1-2)… “Sois ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular” (Ef 2,19-20)… Cristo, piedra angular, y las montañas, es decir, los apóstoles y los grandes profetas que sostienen el conjunto de la ciudad, forman un edificio viviente. Este edificio viviente tiene una voz que resuena ahora en vuestros corazones. Es Dios, hábil constructor, que se sirve ahora de mi lenguaje con el fin de que os apresuréis a formar parte de esta construcción: como otras tantas piedras talladas igual por los cuatro costados…
Fijaos en la forma de una piedra perfectamente cuadrada: es como la imagen del cristiano. El cristiano, a pesar de ser tentado, no cae; puede incluso ser violentamente empujado a ella, trastornado en alguna manera, pero no cae. Porque del lado que sea que giréis una piedra cuadrada, se mantiene siempre de pie… Sed semejantes, pues, a unas piedras cuadradas y preparadas para todos los choques; y, sea cual fuere la fuerza que os empuje, que ella no pueda haceros perder el equilibrio…
Os levantaréis para ocupar vuestro lugar en este edificio por una vida cristiana sincera, a través de la fe, la esperanza y la caridad. La ciudad santa está formada por sus propio ciudadanos; los mismos hombres son, a la vez, las piedras y los ciudadanos, porque estas piedras son piedras vivas. “Vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu” (1P 2,5)… ¿Por qué los apóstoles y los profetas son los fundamentos de la ciudad? Porque su autoridad sostiene nuestra debilidad… Es por ellos que entramos en el reino de Dios; son para nosotros los predicadores de la salvación. Y, cuando por ellos, entramos en la ciudad, lo hacemos por Cristo, porque él mismo es la puerta (Jn 10,9).
— San Agustín (354-430) Comentarios sobre los salmos, salmo 86
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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