Calendario litúrgico
martes, 23 de febrero de 2010
Martes de la 1a semana de Cuaresma Ciclo C · Año II
Santo del día: Santa Giusepina Vanini
Primera lectura
Libro de Isaías 55,10-11.
Así habla el Señor:
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo
y no vuelven a él sin haber empapado la tierra,
sin haberla fecundado y hecho germinar,
para que dé la semilla al sembrador
y el pan al que come,
así sucede con la palabra que sale de mi boca:
ella no vuelve a mí estéril,
sino que realiza todo lo que yo quiero
y cumple la misión que yo le encomendé.
Salmo responsorial
Salmo 34(33),4-5.6-7.16-17.18-19.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.
Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 6,7-15.
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Reflexión del día
El Padrenuestro y la Eucaristía
Todo lo que necesitamos para ser acogidos en la familia de los santos está resumido en las siete peticiones del Padrenuestro que el Señor ha rezado, no en su nombre propio sino para servirnos de ejemplo. Lo recitamos antes de recibir la comunión y cada vez que lo rezamos con toda sinceridad y de todo corazón, recibiendo la comunión con la disposición de un alma recta, nos alcanza entonces todo lo que pedimos.
Esta comunión nos libera del mal porque nos purifica de nuestras ofensas cometidas y nos da la paz del corazón que quita a todos los demás males su aguijón. Nos trae el perdón de los pecados y nos fortalece contra las tentaciones. La eucaristía es el pan de vida que necesitamos cada día para ir creciendo ya ahora en vida eterna. Hace de nuestra voluntad un instrumento dócil de la voluntad de Dios. Por aquí pone en nosotros los fundamentos del Reino de Dios purificando nuestro labios y nuestro corazón para que podamos glorificar el santo nombre de Dios.
— Santa Teresa Benedicta de la Cruz La oración de la Iglesia
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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