Calendario litúrgico
viernes, 13 de noviembre de 2009
Viernes de la 32a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año I
Santo del día: San Leandro de Sevilla
Primera lectura
Libro de la Sabiduría 13,1-9.
Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a "Aquel que es". , y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.
En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó.
Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor,
Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo;
como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo!
Pero ni aún así son excusables:
si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?
Salmo responsorial
Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
Evangelio
Evangelio según San Lucas 17,26-37.
Jesús dijo a sus discípulos:
"En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres".
Reflexión del día
«Despierta tú que duermes» (Ef 5,14)
¡Levantémonos, pues!; la Escritura no cesa de despertarnos diciéndonos: «Ha llegado la hora de despertarnos del sueño» (Rm 13,11). Abramos los ojos a la luz divina. Escuchemos atentamente la poderosa voz de Dios que cada día nos apremia diciéndonos: «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón» (Sl 94,8). Y también: «El que tenga oídos para oír, que escuche lo que dice el Espíritu a las Iglesias» (Ap 2,7). Y ¿qué es lo que dice? «Venid, hijos, escuchadme, os enseñaré el temor del Señor» (Sl 33,12). «Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas» (Jn 12,35).
Buscando entre la multitud del pueblo a su obrero a quien dirige esta llamada, el Señor añade: «¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?» (Sl 33,13). Al escuchar esto si tú respondes: « Yo », y Dios te dice: « ¿Quieres alcanzar la vida eterna?» Entonces «guarda tu lengua del mal y tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella» (Sl 33,14-15). Cuando hayáis hecho esto pondré mis ojos sobre vosotros y escucharé vuestras plegarias y «aún antes que me llaméis, os diré: Aquí estoy» (Is 58,9).
¿Hay algo más dulce, queridos hermanos que esta voz del Señor que nos invita? Fijaos bien cómo el Señor, en su ternura para con nosotros, nos indica el camino de la vida. Ceñidos con la fe y la práctica de las buenas obras, y guiados por el Evangelio, andemos por los caminos que nos señala para poder ser admitidos a contemplar al que nos llama a su reino (1Tes 2,12). Si queremos habitar en la mansión de su reino apresurémonos practicando las buenas obras, pues de lo contrario no llegaremos jamás.
— San Benito de Nursia (480-547) Regla, Prólogo, 8-22
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Fuente: Evangelizo.org
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