Calendario litúrgico
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Miércoles de la 31a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año I
Santo del día: San Carlos Borromeo · Beata Cleila Merloni
Primera lectura
Carta de San Pablo a los Romanos 13,8-10.
Hermanos:
Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley.
Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.
Salmo responsorial
Salmo 112(111),1-2.4-5.9.
Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 14,25-33.
Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:
"Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo."
Reflexión del día
San Francisco renuncia a todo para seguir a Cristo
El padre de Francisco lo quería hacer comparecer ante el obispo para que renunciara a todos sus derechos de heredero y le restituyese todo lo que aún poseía. Francisco, amante auténtico de la pobreza, se presta con agrado a la ceremonia, se presenta ante el tribunal del obispo y, sin esperar un instante, ni vacilar en absoluto, sin esperar una orden o pedir una explicación, se quita de presto sus vestidos y los devuelve a su padre... Llevado por su admirable fervor, embriagado por el Espíritu se quita hasta la ropa interior y, completamente desnudo delante de toda la asistencia, declara a su padre: “Hasta ahora te he llamado padre en la tierra; de aquí en adelante puedo decir con toda seguridad: “Padre Nuestro que estás en el cielo” ya que he confiado a él mi tesoro y entregado mi fe.”
El obispo, un hombre santo y lleno de dignidad, lloraba de admiración al ver hasta qué excesos lo llevaba su amor de Dios; se levantó, tomó al joven entre sus brazos, lo envolvió en su manto y le hizo traer algo para cubrirse. Le entregaron la pobre túnica de sayal de un criado del obispo; Francisco la recibe agradecido y recoge luego por el camino un trozo de yeso y traza la señal de la cruz sobre su vestido; era un hábito muy significativo para este hombre crucificado, pobre y medio desnudo. Así el servidor del Gran Rey fue despojado para seguir luego a su Señor desnudo y clavado en la cruz.
— San Buenaventura (1221-1274) La Vida de san Francisco, Leyenda mayor, cap. 2
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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