Calendario litúrgico
jueves, 27 de agosto de 2009
Jueves de la 21a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año I
Santo del día: Santa Mónica de Tagaste
Primera lectura
Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 3,7-13.
Por eso, hermanos, a pesar de las angustias y contrariedades, nos sentimos reconfortados por ustedes, al comprobar su fe.
Sí, ahora volvemos a vivir, sabiendo que ustedes permanecen firmes en el Señor.
¿Cómo podremos dar gracias a Dios por ustedes, por todo el gozo que nos hacen sentir en la presencia de nuestro Dios?
Día y noche, le pedimos con insistencia que podamos verlos de nuevo personalmente, para completar lo que todavía falta a su fe.
Que el mismo Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor Jesucristo, nos allanen el camino para ir allí.
Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes.
Que él fortalezca sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos.
Salmo responsorial
Salmo 90(89),3-4.12-13.14.17.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores.
Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 24,42-51.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno?
Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si es un mal servidor, que piensa: 'Mi señor tardará',
y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos,
su señor llegará el día y la hora menos pensada,
y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Reflexión del día
En medio de la noche
¿Cuándo vino el Salvador? No vino al comienzo del tiempo, ni en medio, sino al final. Esto no lo ha hecho sin alguna razón, sino que, muy prudentemente, la Sabiduría divina, que no desconocía que los hijos de Adán son ingratos, dispuso que no los socorrería hasta que ellos sintieran gran necesidad de ello.
En verdad, ya «atardecía y el día iba de caída», «el sol de la justicia» había casi desaparecido (Lc 24,29; Ml 3,20); sobre la tierra ya no se difundía sino una luz incierta y un calor débil. De hecho, la luz del conocimiento de Dios había disminuido mucho y se había enfriado el calor de la caridad a causa de la creciente iniquidad (Mt 24,12). Ya no había apariciones de ángeles, ni oráculos de profetas: se habían acabado como si estuvieran vencidos por la desesperanza ante el extremo endurecimiento de los hombres y su obstinación. Es entonces que el Hijo afirmó: «Entonces yo digo: aquí estoy» (Sl 39,8). Sí, cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera, tu Palabra omnipotente, Señor, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real (Sab 18,14). Tal como lo dice el apóstol Pablo: «Cuando se cumplió el tiempo Dios envió a su Hijo a la tierra (Gal 4,4).
— San Bernardo (1091-1153) Sermón 1 para el Adviento
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Mt 24,42-51).
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Fuente: Evangelizo.org
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